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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

12/5/05

Coronda, un mes después

Masacre de Coronda

Los ecos de la masacre aún retumban dentro de los pabellones. La versión oficial de un simple enfrentamiento entre santafesinos y rosarinos es cada vez más endeble. Los internos hablan de una zona liberada por los "sectores duros" del servicio penitenciario.


Por Nicolás Lovaisa

Pasaron apenas 30 días, pero ya se retomaron la mayoría de las actividades que se realizaban habitualmente dentro del penal y habían sido suspendidas luego de la masacre. Volvieron a funcionar los talleres donde los internos trabajan en distintos rubros y el sábado, por primera vez, el pabellón 7 recibirá visitas normalmente. Además, el lunes empezaron a dictarse nuevamente las clases dentro de la escuela, aunque claro, con una salvedad: allí ya no se mezclan santafesinos con rosarinos.

La intención del interventor de la cárcel, Jorge Bortolozzi, es dividir absolutamente a los presos de la capital provincial de los rosarinos, algo que por el momento sólo pudo realizarse parcialmente, ya que en algunos pabellones, como el 1, el 2 o el 12, aún conviven.

Detrás de los muros, circulan infinidad de rumores respecto a qué es lo que pudo haber desencadenado la brutal matanza del 11 de abril, aunque la mayoría de los testimonios coinciden en que las víctimas formaban parte de una banda que se dedicaba a “chetear”, que dentro de la jerga que se utiliza en la cárcel significa robar las pertenencias de otros internos.

Otros hablan de la ruptura de un pacto de no agresión entre dos bandas a partir del asesinato de Eduardo “Pajarito” Verón, alguien con influencia dentro del sector de los santafesinos, quien murió el domingo 10 de abril, en el pabellón 12, acuchillado por la espalda. Pero otros sostienen que ese apenas fue el detonante.

En ese sentido las versiones son encontradas. Pero hay un aspecto en el que todos coinciden: en que hubo una zona liberada por parte de algunos sectores “duros” del servicio penitenciario que no están de acuerdo con la política de apertura y diálogo que encabeza Fernando Rosúa.

“Pueden haber sido muchos los motivos, pero es cierto que a los 14 chicos que mueren se la tenían jurada. Eran internos rastreros, porque le robaban las cosas a los compañeros”, confió un interno del pabellón 2 que, obviamente, por razones de seguridad, prefirió mantener su identidad en reserva.

Incluso, algunos de ellos habían sido expulsados antes de los pabellones evangélicos: “No querían cambiar, tuvieron problemas de conducta, porque seguían haciendo acá lo que hacían en los otros pabellones. Algunos le robaban a los demás hermanos”, sostuvo Raúl Saavedra, quien años atrás lideró una superbanda bonaerense que cayó en Santa Fe, pero desde hace dos años dice que lleva “la palabra del Señor” a sus hermanos. Ese fue el caso de Amelio Mercado, uno de los tres rosarinos que fue quemado dentro de su propia celda aquella noche.

Si bien los reclusos preveian que algo así podía pasar, ninguno imaginaba la magnitud que iba a tener: “Hay una profunda indignación de toda la gente por como se cazó a estos muchachos. Ellos tenían problemas de conducta, es cierto, pero acá nunca se había visto tanta violencia, tanta saña. Hasta hubo mutilaciones”, dicen.

Muchas dudas

Las mayores dudas en torno a aquel 11 de abril siguen girando en torno a cómo se tomaron los dos rehenes y por qué los agresores pudieron, con tanta facilidad, ganar tantos pabellones en tan poco tiempo. Si bien desde los pabellones rosarinos se escuchan permanentemente amenazas contra los guardiacárceles porque entienden que “colaboraron” con la matanza, otros afirman que hubo “impericia y miedo”.

Impericia, porque en las guardias debe haber un efectivo en cada piso y según la palabra de varios internos y de un guardiacárcel que desde hace años trabaja en el penal, aquella tarde, el Cabo Eduardo Marchesín y el Subayudante Oscar Yosviak se encontraban en la planta baja. En ese momento, un preso hizo saltar los dos candados de arriba e ingresó por allí a la guardia. Marchesín no se resistió y Yosviak fue reducido de inmediato. Cabe recordar que no pueden llevar armas para que, en estos casos, el interno no pueda sustraérselas.

Miedo, porque una vez que tomaron a los dos rehenes, las demás guardias fueron abandonadas casi de inmediato, dejándole el paso libre a los matadores. “El celador nuestro se fue corriendo cuando se dio cuenta de lo que pasaba”, afirmó Saavedra, del pabellón 5. El Subayudante Darío Peralta, que estaba a cargo de toda el Ala norte, que incluye los pabellones 7, 9, 11 y 5 norte, también huyó y fue el encargado de informar a la Jefatura acerca del levantamiento.

En la retirada, el personal dejó al alcance de los agresores las tablas en donde se especifica quién está en cada celda, por lo que luego fueron utilizadas por los asesinos para buscar por nombre y apellido a las víctimas. “Algunos no conocían a los que iban a matar, iban llamando por apellido. Y además, estaban totalmente dado vueltas”, señaló un recluso.

La matanza fue brutal. Cada celda tiene dos pases, es decir, dos trabas, además de la general que se abre y cierra desde las barras. Para asegurarse que nadie pudiera salir en defensa de los rosarinos, los santafesinos abrían las celdas a través de la barra, sacaban los pases y luego volvían a cerrar con la barra, para que nadie intentara siquiera abrir su puerta.

Los líderes de la revuelta, según un guardiacárcel, habrían sido Carlos Aranda, delegado del pabellón, quien fue trasladado al penal de Rawson, y Juan Maza.

En el 11 quemaron a uno de los líderes, Amelio Mercado (26), y también a Diego Aguirre (26) y Jorge Yanuzzi, quien fue rescatado por un pastor evangélico y luego trasladado al hospital José María Cullen, donde finalmente falleció. La mayor saña la sufrieron Ramón Valenzuela (30), a quien le amputaron un dedo y le pegaron varias puñaladas, y Juan Ortigoza (27), quien recibió un facazo en el ano y luego fue degollado. José García (28) recibió puñaladas en el abdomen, torax, glúteos, espalda y brazo izquierdo. Sergio Frías (22), un facazo en el ojo.

El punto más oscuro es cómo llegaron hasta el pabellón 1, integrado en su mayoría por rosarinos, que se negaban a ser “engomados”, es decir, a ingresar a sus celdas, porque temían que los fueran a buscar. Finalmente, lo hicieron, lo que luego le permitió a la horda, al igual que en el 11, ingresar celda por celda para sumar cuatro víctimas más a la lista.

Una vez concluida la cacería, comenzaron las negociaciones para entregar a los rehenes. En las filmaciones de ese momento se escucha claramente la voz de varios santafesinos. “¿Alguna vez del pabellón 7 sacaron gente robada?”, “se lo advertimos muchas veces al Director (en ese momento Daniel Mansilla), de que esto no podía ser, vivían robando”, “queremos que la gente se quede tranquila, no hay un sólo santafesino herido, no tocamos a ninguno”.

También puede oirse a uno de los agresores que, mientras traían el cuerpo de una de las víctimas, grita: “Destapenlo, destapenlo para que lo vean todos, para que vean lo que les pasa a los rastreros”.

¿Por qué no había ningún oficial a cargo del pabellón 7, que estaba siendo controlado por un Cabo y un Subayudante, más el Jefe del Ala, también un Subayudante? Este es apenas uno de los interrogantes que se abren luego de lo que pasó. ¿Está bien que en algunos casos, los pabellones queden a cargo de efectivos con menos de un año en la fuerza?.

Si bien es cierto que un sector quiere tomar venganza por lo que pasó, algo que fue admitido por el propio Subsecretario de Justicia de la provincia, José Luis Benaglia, los internos aseguran que “el 90 por ciento quiere vivir tranquilo”. En este sentido, el interventor del penal, Jorge Bortolozzi, fue tajante:

- ¿Puede repetirse lo que pasó hace un mes?

- No, de ninguna manera, es imposible. Y me hago cargo de lo que digo; contestó.

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* Publicada el 12 de mayo de 2005 en Notife.
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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