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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

3/4/06

Un abrazo y una injusta roja

Octavio Bassó Abrazo Barakaldo

Octavio Bassó juega en el Barakaldo, de la tercera de España. En un partido, un árbitro lo expulsó porque festejó su gol abrazando a una nena de 10 años que padece Síndrome de Down. Finalmente, no fue sancionado.


Por Nicolás Lovaisa

Octavio Bassó es uno de los tantos jugadores que, al no tener chances dentro de su país, se va a probar suerte a otros lugares. Santafesino, llegó a jugar en la primera de Unión, donde hizo las inferiores, pero no tuvo suerte. No pudo aprovechar las pocas chances que le dieron y quedó relegado. Cansado de no jugar, negoció con la directiva para quedarse con el pase en su poder y se fue a España, a jugar en el Barakaldo, de la segunda división “B”, en el País Vasco. Es decir, la tercera categoría. 

Se adaptó bien y en nueve partidos convirtió cinco goles. Pero su nombre tomó mayor relevancia cuando fue víctima de una sanción injusta, que despertóindignación en los medios españoles y obligó al Tribunal de Disciplina a anular su sanción.

Decisión insólita

Hace unas semanas, Barakaldo jugaba en su estadio. Bassó convirtió un gol y salió corriendo a cumplir con una promesa. Recorrió varios metros hasta que se fundió en un abrazo con una nena de 10 años, fanática del Barakaldo y que padece Síndrome de Down. “Esa nena es la hija de un argentino que conocí en el estadio. Siempre van a ver al Barakaldo y son fanáticos. Ella se pone en las primeras filas y alienta todo el partido. Siempre me hablan y les había prometido que les dedicaría un gol”, recordó.

Octavio cumplió, pero no esperaba la insólita reacción del árbitro, que no tuvo contemplaciones y le mostró la roja.

—¿Te explicó por qué te expulsó?

—Yo ya tenía amarilla. Cuando metí el gol me fui a abrazar con la nena y cuando me di vuelta vi que me estaba amonestando otra vez. Me quería matar. Me dijo que me echaba porque me subí a las vallas.

La justificación del juez no encontró eco en el Tribunal de Disciplina que, ante la indignación que provocó la expulsión y la vehemente protesta del Barakaldo, tuvo que dar marcha atrás y no sancionar al ex Unión. “En ningún momento me subí a la valla, eso quedó demostrado en el video y las fotos que presentó el club”, señaló Octavio, como si el reglamento realmente importara en ese tipo de situaciones.

* Publicada el 3 de abril de 2006 en Diario Uno.
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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