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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

24/3/07

Un socio nada honorario

Colón Viola Dictadura

En 1981, con la intención de evitar la pérdida de categoría, Colón homenajeó al dictador Roberto Viola, a quien declaró socio honorario y le entregó un petitorio para suprimir los descensos.

Por Nicolás Lovaisa

El 18 de junio de 1981, la selección nacional que conducía César Luis Menotti jugó un amistoso en el Gigante de Arroyito ante un combinado de futbolistas santafesinos. El partido, que era en beneficio de los damnificados de las inundaciones que azotaban a la provincia, terminó 4 a 1 para los de Menotti. Ese día, el dictador en uso de la comandancia de la Junta Militar, General Roberto Viola (acompañado por el ministro de Acción Social, Vice Almirante Carlos Lacoste, y el intendente de Rosario, Alberto Natale), fue abucheado por casi la totalidad del público presente. “Con Perón comíamos jamón, con Videla mortadela y ahora con Viola nos chupamos bien las bolas”, fue uno de los gritos de guerra que se escucharon desde los cuatro costados del estadio Canalla.

La reprobación que recibió de la gente fue imposible de ocultar. Si bien la prensa intentó minimizar aquella reacción del público, fue el propio Viola quien debió admitir que el gobierno “ya no era popular”. Existía ya un rechazo del pueblo hacia la dictadura que había desatado la más sangrienta represión de la historia argentina y que hundió al país en una profunda crisis económica. Sin embargo, un día después, la dirigencia de Colón decidió brindarle un homenaje a Viola, uno de los ideólogos del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

Roberto Viola Colón


“Bienvenido Presidente”

El 19 de junio Roberto Viola arribó al aeropuerto de Sauce Viejo para cerrar la primera reunión de gobernadores, con un discurso “para todos los argentinos” desde el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral.

Acompañado por el gobernador de la provincia, Contralmirante Rodolfo Luchetta, y el Comandante del II Cuerpo del Ejército, Juan Carlos Trimarco, se dirigió hacia la UNL, cuando a la salida del Puente Carretero aproximadamente 3.000 personas obligaron a detener la marcha de la comitiva.

En la puerta del estadio Brigadier López, con cánticos como “Viola y Colón, un sólo corazón”, pancartas en las que se leía “Lacoste y Colón” y volantes con la frase “Bienvenido a Santa Fe, presidente Viola”, una multitud de simpatizantes sabaleros homenajearon a uno de los personajes más siniestros de la última dictadura. Viola fue sentenciado en 1985 a 17 años de prisión por 86 secuestros, 11 torturas reiteradas y tres robos, y luego fue beneficiado en 1990 por los indultos de Carlos Saúl Menem. Alguna vez, cuando le preguntaron por los desaparecidos, respondió sin inmutarse: “Esto es una guerra. Y nosotros somos los ganadores”.

Más allá de que ninguno de los libros que se encargaron de contar la rica historia rojinegra lo reflejaron y que ni los dirigentes ni los jugadores de la época consultados lo recuerdan, aquel homenaje existió. Sumergido en una profunda crisis económica, Colón se encaminaba de manera inexorable al segundo -y último- descenso de su historia. Por errores administrativos de la dirigencia anterior, la comisión directiva que presidía Ítalo Giménez había perdido a varios jugadores, que habían pedido la libertad de acción ante la falta de pago. Por este motivo, el club le solicitó a la AFA un préstamo para paliar la situación, que finalmente le fue negado.

Días después, Racing recibió una ayuda financiera de la entidad madre del fútbol nacional, y desde Colón denunciaron “discriminación”. La respuesta desde calle Viamonte fue sólida: al club del barrio Centenario se le había otorgado un préstamo meses atrás, con el que debía poner al día al plantel, cosa que no ocurrió.

Sin respuestas en la cancha, y sin respuestas en los escritorios, surgió una idea de un sector de la dirigencia encabezado por Tomás Camilo Berdat, en ese momento secretario de la institución y luego, curiosamente, primer intendente santafesino en el regreso a la democracia: pedirle a Viola que anule los descensos por la grave situación económica por la que atravesaban varias instituciones, entre ellas San Lorenzo, que en el final de la temporada perdió la categoría. La intención era repetir una iniciativa que el mismo Ítalo había encabezado en 1966, en esa ocasión entrevistándose con el General Juan Carlos Onganía, otro presidente de facto.

Si bien el titular sabalero no estaba demasiado convencido de la idea, en ese momento Berdat era uno de los colaboradores más cercanos de Rubén “Buscapié” Cardozo (en 1983 fue electo diputado nacional, acompañando en la lista a José María Vernet), uno de los históricos dirigentes y referentes del justicialismo en la provincia, quien también, en aquellos años, pisaba fuerte en el club de barrio Centenario.

Pese a que un sector de la comisión se opuso a recibir a Viola de esa manera, finalmente, con algunas amenazas de por medio, el 19 de junio Ítalo Giménez encabezó el homenaje. Según el diario El Litoral de ese día, el presidente, “tras breves palabras de bienvenida, le hizo entrega de una llave de oro del club, un sabalito de tipo distintivo, un carné de socio vitalicio y un petitorio en favor de la institución”.

El documento contenía dos puntos: “la supresión del régimen de ascensos y descensos por no menos de tres años en vista de la situación económica por la que atraviesan todas las entidades afiliadas, sin excepción. Y el trato discriminatorio que existiría en AFA en cuanto a las obligaciones económico financieras de las entidades”. “Después de la plática entre Viola y Giménez, el coche presidencial emprendió la marcha en medio de vítores entusiastas del público y agitación de banderas”, relató el vespertino.

Dos días después de la visita de Viola, Colón inició una racha de seis partidos sin derrotas, con cuatro empates y dos victorias. Pero la situación era demasiado difícil como para que esa pequeña serie de encuentros invicto lo salvara de la ya inevitable pérdida de categoría. El 2 de agosto el Sabalero visitó el Tomás Ducó con la misión de mantener intactas las esperanzas de salvación. Pero Huracán no lo perdonó: lo goleó 4 a 1 y lo condenó a un descenso que se transformaría en un calvario. Catorce años y muchas frustraciones pasaron los rojinegros para recuperar su lugar en la máxima categoría del fútbol argentino.

El destino quiso que el cuarto gol del Globo, el que hundió definitivamente a Colón, fuera obra de Claudio Alberto Morresi, actual secretario de Deporte de la Nación, quien ya buscaba a su hermano, Norberto Julio, secuestrado y asesinado en un operativo realizado el 23 de marzo de 1976. Tenía apenas 17 años y su crimen fue llevar consigo ejemplares de la revista Evita Montonera. Viola murió el 30 de septiembre de 1994, de un paro cardíaco. Condenado e indultado, se llevó a la tumba, al igual que otros represores, atroces secretos sobre la represión ilegal. También el recuerdo de un homenaje popular, seguramente el único que recibió mientras fue presidente, y su carné de socio vitalicio de Colón.

Colón descenso
Morresi marca el gol que condena al descenso a Colón, semanas después del homenaje a Viola.
* Publicada el 24 de marzo de 2007 en el portal Notife Deportivo y en el libro "Tiempo Recuperado".
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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