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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

10/11/08

Colón, los Perette y un regreso sin ascenso

Francisco Perette Colón

En 1963 Colón cumplió una muy mala campaña en la Primera "C" y quedó muy lejos del ascenso. Sin embargo, una reestructuración le permitió volver a la "B". El presidente Sabalero, Ítalo Giménez, utilizó sus contactos con la Unión Cívica Radical para lograr aquel regreso.

Por Nicolás Lovaisa

El martes 8 de diciembre de 1959 Colón vivió una de las jornadas más tristes de su historia. Ese día, Talleres de Remedios de Escalada lo goleó 5 a 0 y lo condenó al descenso a la Segunda División, que dos años después pasaría a llamarse Primera “C”. En Santa Fe, los diarios de la época no dudaron en calificar la situación de “dramática”. Los hinchas sabaleros aún no podían entender cómo su equipo, que en 1954 le había regalado el ascenso a Estudiantes de La Plata, ahora estaba en la tercera categoría del fútbol argentino. El regreso no sería nada fácil. Tanto que la institución militó cuatro años en la “C”, no pudo conseguir el ascenso en el campo de juego y debió recurrir a varios contactos políticos para volver a la Primera “B”.

El peor momento

Tras la goleada sufrida ante Talleres y el descenso, el 22 de diciembre de 1959 renunciaron todos los integrantes de la Comisión Directiva, por lo que el club quedó a cargo del síndico Remigio Lorenzo Brunás. El 24 de enero de 1960 sólo una lista se presentó para ponerse al frente de una institución que atravesaba una situación crítica. Javier Gómez Galissier fue electo presidente, acompañado por un dirigente que se destacaba entre los demás: Ítalo Giménez, en el cargo de protesorero.

En ese año, la campaña del equipo en la “C” fue muy pobre, ya que finalizó séptimo, lejos de Deportivo Morón, el campeón. En 1961 Colón mejoró, pero no le alcanzó para ascender: fue subcampeón, detrás de Deportivo Español. Al año siguiente el rendimiento volvió a decaer y los Rojinegros se ubicaron en el sexto lugar, en un torneo en el que se consagró San Telmo. El 30 de diciembre de 1962, Gómez Galissier se impuso en los comicios, esta vez con Ítalo como vicepresidente  primero.

Los socios seguían respaldando a una dirigencia que intentaba, como podía, devolver a Colón a la máxima categoría del ascenso. Pero las cosas no salían. En 1963 la entidad del barrio Centenario tuvo una pésima actuación: undécimo, a más de 15 puntos de Villa Dálmine, el campeón de la Primera “C”. El regreso quedaba postergado otra vez, pero en los primeros días de 1964 un rumor que surgió en los pasillos de la Asociación del Fútbol Argentino aseguraba que, por enésima vez, se modificaría la estructura de los torneos argentinos. Gómez Galissier pidió licencia por motivos personales y asumió como presidente Ítalo Giménez que, de inmediato, comenzó a planear el operativo retorno.

Giménez siempre había tenido vínculos con la política. Había militado en el peronismo en su juventud, años en los que fue Secretario General del Sindicato de Empleados de la Salud Pública. Sin embargo, en las elecciones de 1963 su nombre apareció en las boletas de la Unión del Pueblo Argentino (UDELPA), partido que llevaba como candidato a presidente a Pedro Eugenio Aramburu, ideólogo de la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955.

El presidente sabalero puso al servicio del club sus contactos y no dio puntada sin hilo. Primero, habló con Miró Pla, un importante dirigente de la Unión Cívica Radical en Santa Fe que fue rector de la Universidad Nacional del Litoral. Después, con Aldo Tessio, gobernador de la provincia. A través de ellos llegó a su objetivo, que eran los hermanos Perette: Carlos Humberto, vicepresidente de la Nación durante el mandato de Arturo Illia, y Francisco, presidente de la AFA.

Antes de acompañar a Arturo en la fórmula de la UCR, Carlos había sido diputado nacional y senador por Entre Ríos. Por su parte, Francisco había ocupado varios cargos dentro del radicalismo y fue desde 1942 a 1991 presidente de la Liga Paranaense de Fútbol. “Pancho era el verdadero cerebro de los Perette. Era el que decidía en las reuniones de mesa chica del partido. Ítalo le fue a pedir que le diera una mano para poder ascender, y Pancho se encargó de ayudarlo desde la AFA y también desde la vicepresidencia, a través de su hermano”, aseguró Rubén Sarmiento, periodista paranaense que vivió de cerca aquellos años.

El 1º de abril de 1964 el diario El Litoral oficializaba las gestiones del titular rojinegro: “Ítalo Giménez ha viajado a Buenos Aires para realizar diversas gestiones destacándose que intentará convencer a las autoridades de la AFA que se procure el ascenso de la entidad a Primera División B”.

Unos días después se confirmó que Villa Dálmine, All Boys, Almagro, Argentino de Quilmes, El Porvenir, Talleres de Remedios de Escalada, Excursionistas, Defensores de Belgrano y Colón jugarían en la “B”. El único que obtuvo ese derecho en la cancha fue Villa Dálmine, el campeón. Ni siquiera se entendió de qué manera la AFA eligió a los otros ocho clubes beneficiados, ya que no habían sido los de mejor campaña. “La insólita decisión de la AFA de ascender a nueve clubes y la total remodelación del Campeonato de Primera «B» resultaron absurdas si se considera lo interesante que había resultado el torneo de 1963. Fue una medida inexplicable y difícil de justificar”, escribió el periodista Pablo Ramírez en su libro La Historia del Ascenso.

Colón celebró el éxito de sus gestiones el 16 de abril, con un partido amistoso ante Boca en el que el gobernador Tessio dio el puntapié inicial. “En su discurso, Ítalo Giménez agradeció el apoyo de quienes habían sido muy importantes para el regreso a Primera «B»: Aldo Tessio, el Dr. Miró Pla y los hermanos Perette”, aseguró El Litoral.

Los Sabaleros volvieron a la Primera “B” y, apenas un año después, consiguieron el tan ansiado lugar en la máxima categoría del fútbol argentino, con Francisco Perette aún en el sillón de calle Viamonte. Según cuentan varios viejos dirigentes, en 1965 Ítalo trató de convencer al presidente de Unión, Marcelo Casabianca, de que fueran a pelear juntos por el ascenso a la “A”, aprovechando su buena relación con la AFA. Ambos mantenían una gran relación, pese a sus diferencias de colores. Tal es así que Casabianca era garante de la casa que Ítalo alquilaba. 

Casabianca no aceptó el “convite” de su amigo y ese año Colón fue campeón, con Quilmes, subcampeón, acompañándolo al círculo superior. La campaña rojinegra en Primera División fue muy mala y el 27 de noviembre, tras caer ante el Cervecero, quedó en zona de descenso cuando faltaba sólo una fecha para el final. Pancho Perette había sido reemplazado por Valentín Suárez, pero aún tenía poder dentro de la AFA, que el 2 de diciembre anuló los descensos y desató el festejo por las calles santafesinas de miles de hinchas sabaleros. En ese 1966 Ítalo no sólo brindó por la salvación sino por el ascenso de Unión, que le valió el agradecimiento de Casabianca, por las gestiones conjuntas ante la AFA.

* Publicada el 10 de noviembre de 2008 en Diario Uno y en el libro "Tiempo Recuperado".
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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