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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

24/11/08

El General tiene quien le escriba

López Aufranc Unión dictadura

En la reafiliación a la AFA de Unión, en 1973, fue determinante el papel de Alcides López Aufranc, Jefe del Ejército, represor en el Cordobazo y sucesor de José Alfredo Martínez de Hoz en Acindar.

Por Nicolás Lovaisa


En 1970, luego de sufrir el segundo descenso de su historia a la Primera “B” (hoy “B” Nacional), la dirigencia de Unión decidió tomar una medida drástica: proponer a sus socios la desafiliación de la Asociación del Fútbol Argentino. La iniciativa tenía tres fundamentos: la crisis económica por la que atravesaba la institución, el convencimiento de que habían sido perjudicados por malos arbitrajes, y la posibilidad que ofrecía por aquellos años el Nacional, de poder enfrentar a los clubes más poderosos del país sin estar afiliado a la entidad madre del fútbol argentino.

Claro que, para clasificar al Nacional, los rojiblancos debían ganar antes la Liga Santafesina, el Provincial y luego el Regional. La comisión directiva y los cientos de socios que votaron por la desafiliación subestimaron el nivel de aquellos Regionales (comparables hoy al Torneo Argentino “A”) y decidieron afrontarlos con un equipo de juveniles, algunos de ellos grandes jugadores, pero casi sin roce profesional.

La apuesta fue un rotundo fracaso. En 1971, Don Orione de Chaco dejó a Unión afuera de la clasificación. Un año después, el verdugo fue Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Los hinchas empezaron a cuestionar la decisión tomada y a reclamar la reafiliación. Los dirigentes chocaron con la férrea y lógica oposición de los demás clubes de la “B” y la “C”, que exigían que el Tate se ganara “el ascenso en la cancha”. Pero el club de la Avenida contó con un aliado clave: el General Alcides López Aufranc, represor en el Cordobazo y sucesor de José Alfredo Martínez de Hoz en Acindar.

Golpeando cuarteles

En los primeros días de 1973, y con muy poco tiempo para realizar gestiones, la dirigencia, encabezada por el presidente Súper Manuel Corral, junto a Gerónimo Veglia y Julio Baldi, fue la encargada de tomar contacto con el entonces interventor de la AFA, Raúl D’Onofrio. La intención de Unión era volver a la Primera “B”. Pero la oposición de parte de los directivos de los otros clubes de esa categoría y de los de la Primera “C” era muy fuerte. En ese momento, en la “B” había 18 equipos. Los clubes de esa divisional no querían modificaciones, mientras que los de la “C” pretendían que el cupo se ampliara a 20, pero que esos dos ascensos “se obtengan en el campo de juego”.

El panorama no era nada alentador para el club de la Avenida. Tan mal venía la mano que el Nuevo Diario, que seguía de cerca las negociaciones por el regreso a los torneos oficiales, descartaba esa posibilidad: “Fumata Negra”, tituló, haciendo referencia a una reunión entre los máximos responsables de la AFA que había arrojado resultado negativo para los intereses rojiblancos.

Ni siquiera el compromiso que había asumido Corral ante los dirigentes de la “B”, de garantizar, como mínimo, un millón de pesos de recaudación en cada partido del Tate como local, para que el visitante se lleve la mitad, podía torcer sus posturas. La situación era complicada, y un cambio en la cúpula de la AFA parecía dificultarla aún más: D’Onofrio, con quien se estaba negociando, fue reemplazado por Horacio Bruzzone. Había que empezar de cero, aunque esta vez, con una importante carta bajo la manga.

Un allegado al club, que además era simpatizante de Unión, se ofreció para hacer un contacto que no era para despreciar. Su nombre era Juan Carlos Aufranc, sobrino de Alcides López Aufranc, jefe del Estado Mayor General del Ejército. En ese momento, el militar era uno de los hombres más importantes en la política nacional, ya que era el encargado de garantizar la normal transición entre la última parte de la dictadura de Alejandro Lanusse y las elecciones del 11 de marzo, en las que sería electo Héctor Cámpora.

“Entregaremos el gobierno el 25 de mayo a quien resulte ganador de los comicios. Pero estaremos preparados para cualquier eventualidad que desvirtúe la voluntad popular”, advertía desde los diarios el General.

Alcides López Aufranc recibió el pedido rojiblanco y el 31 de enero le transmitió a Bruzzone su deseo de que todo se resuelva a favor de los intereses unionistas. La respuesta no tardó en llegar, ya que el 6 de febrero el interventor de la AFA le respondió lo siguiente: “Cumplo en acusar recibo de su muy atenta nota relacionada con la situación del Club Atlético Unión de Santa Fe. Sobre el particular tengo el agrado de informar al señor General que esta intervención dispuso conceder reafiliación directa a la entidad incluyéndola en la categoría Primera B, ya que las pruebas remitidas por la entidad demostraron que la misma reúne las condiciones necesarias para integrar la última categoría nombrada”. 

Esa decisión echó por tierra los proyectos de la “B” y de la “C” e increíblemente dejó a la segunda categoría con un número impar de participantes: 19. López Aufranc, conforme con su gestión, le envió una carta a su sobrino: “En contestación al pedido que me formularan por tu intermedio, respecto a la situación que se le planteara al Club Atlético Unión de Santa Fe, pongo en tu conocimiento que concretadas mis gestiones pertinentes he recibido contestación del Sr. Interventor de la AFA, Horacio Bruzzone, que espero satisfaga los anhelos expectantes de la masa societaria”. 

Súper Manuel Corral convocó a una conferencia de prensa en el club. La misma se hizo mientras se esperaba un llamado desde la entidad madre del fútbol argentino que, a esa altura, se sabía que iba a llegar. El teléfono sonó y en medio de cánticos y bombas, los dirigentes, más un centenar de socios, festejaron ante la prensa la tan ansiada reafiliación que, dos años después, los devolvería a la Primera División.

Perfil de López Aufranc

Jefe del Estado Mayor General del Ejército en un período clave para el país: la transición entre el gobierno de facto de Alejandro Lanusse y las elecciones de 1973.

Fue uno de los encargados de reprimir “el Cordobazo” en 1969. Según el libro “Escuadrones de la muerte: La escuela francesa”, de la periodista e historiadora Marie-Monique Robin, López Aufranc aprendió “las técnicas de la tortura” en la Escuela de Guerra de París, “con un curso práctico de un mes en Argelia”. “Con la sangre se aprenden muchas cosas”, declaró el militar sobre aquella experiencia. En 1961 fue director del Primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria, en el que participaron militares de 14 países.

En 1976 asumió en el directorio de la empresa Acindar en reemplazo de su amigo José Alfredo Martínez de Hoz, quien había sido nombrado ministro de Economía del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Precisamente en la planta de esa empresa, en Villa Constitución, provincia de Santa Fe, se realizó uno de los operativos militares más impactantes que se recuerden. Fue el 20 de marzo de 1975, un año antes del golpe, durante el mandato de María Estela Martínez de Perón.

A fines de 2010, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre señaló a Martínez de Hoz e Isabelita como responsables por la represión en la planta fabril y el asesinato de más de 20 trabajadores. Según afirman distintos medios, como El País, de España, López Aufranc se jactó alguna vez de los resultados de aquel operativo: “Todos están bajo tierra”, respondió al ser consultado por un grupo de empresarios sobre la actividad de algunos delegados sindicales.



* Publicada el 24 de noviembre de 2008 en Diario Uno y en el libro "Tiempo Recuperado".

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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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