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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

3/11/08

El soborno de Anello

Anello Unión soborno

En 1944, uno de los presidentes más importante de la historia de Unión fue sancionado por la Asociación del Fútbol Argentino por sobornar rivales. El que realizaba los pagos era Domingo Tarasconi, ídolo de Boca.

Por Nicolás Lovaisa

Sospechas sobre partidos arreglados. Jugadores con actuaciones llamativamente pobres en encuentros clave. Árbitros de escandalosos desempeños para favorecer a algún equipo. El fútbol está lleno de esta clase de situaciones desde siempre. Lo difícil es comprobar este tipo de actos y sancionar a aquellos que atentan contra el juego limpio. Ningún jugador que acepta “ir para atrás” le entrega una factura al dirigente del club rival por los servicios prestados. Mucho menos un árbitro. Sin embargo, hay algunos casos en los que el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino emitió fallos contra clubes y dirigentes a los que consideró culpables de pagar sobornos. Una de las primeras sanciones de ese tipo tuvo como protagonista a Unión y a uno de los presidentes más importantes de su historia: Francisco Luis Anello.

Anello ocupó la presidencia de la entidad en cuatro períodos. Bajo su mando, la entidad tuvo un crecimiento notorio. Su legado más trascendente fue la adquisición de los terrenos y la construcción del 15 de Abril. Pero también la afiliación a la Asociación del Fútbol Argentino, por la que peleó duramente, más allá de que se haya concretado ya con Héctor Sarubbi al frente del club.

Cuando se confirmó la participación de Unión en el torneo de Segunda División de la AFA, en 1940, la dirigencia, la prensa santafesina y los hinchas imaginaban que la llegada a Primera sería simplemente un trámite. Por eso, la desilusión fue muy grande. En aquel certamen, el Tate terminó 9º, 15 puntos debajo de Argentinos Juniors, el campeón. En 1941 y en 1942 tampoco pudo ser protagonista.

En 1943, Unión realizó una buena campaña en la primera rueda, en la que cosechó 20 unidades. Pero la excepcional performance de Vélez lo dejaba sin chances. El Fortín, que en aquel año inauguró su cancha en Liniers, le llevaba ocho de ventaja. En el inicio de la ronda de revanchas, el desempeño rojiblanco creció: goleó a Estudiantes de Buenos Aires, superó a Excursionistas y dio la nota cuando venció 3 a 2 a Vélez en condición de visitante, quedando a tres de la cima.

Más allá de aquel gran triunfo, el elenco de la V azulada se recuperó y terminó coronándose campeón. A fines de 1943, el tema de los sobornos estaba instalado en la prensa. El ascenso de Central de 1942 y algunos resultados en Primera División que terminaron evitando el descenso de Banfield estaban entre los más sospechados.

El rumor de que Anello había incurrido en algunas prácticas “non sanctas” para que Unión subiera en la tabla en búsqueda del ascenso circulaba por Santa Fe, cuando el 20 de enero de 1944, apenas dos semanas después de finalizado el torneo de Segunda División de 1943, esos comentarios quedaron confirmados: el Tribunal de Disciplina lo había encontrado culpable de pagar sobornos a árbitros y jugadores rivales. 

Para castigarlo, contó con el testimonio de tres testigos. Uno de ellos fue Domingo Tarasconi, el cuarto máximo goleador en la historia de Boca, detrás de Roberto Cherro, Martín Palermo y Francisco Varallo, quien actuó como nexo para llevar a cabo esas maniobras.

En el boletín oficial de AFA de aquel día, puede leerse: “El agente sobornador Domingo Tarasconi declara haber sido visto por el intermediario Pedro Casas quien dice ser representante del Club Unión a los efectos de ayudar a la institución sobornando a jugadores contrarios. Agregó que aceptó y que un día Casas le presentó al presidente de Unión, Dr. Anello, proponiéndole este último que sobornara a varios jugadores de Sportivo Dock Sud, para lo cual contaría con 200 pesos, siendo los jugadores que se prestarían a ello De Salvo y el otro back cuyo nombre no recuerdo”.

En su declaración, Tarasconi agrega que en la semana previa al encuentro ante Vélez Anello le ofreció mil pesos para que “arreglara” a algún jugador de Vélez, pero que en esa ocasión “no aceptó”. Ante esto, Anello intentaría hablar con quien había sido designado árbitro del partido, Ricardo Riestra. Cabe destacar que el equipo santafesino ganó ambos encuentros: 3 a 0 a Dock Sud de local y 3 a 2 al Fortín en Liniers.

Hubo otras dos personas que ratificaron las denuncias de Tarasconi: Pedro Casas, quien se presentaba como intermediario en esas negociaciones, y “el agente sobornador Peirano”, que cumplía las mismas funciones que Tarasconi.

Anello reconoció que mantenía charlas habituales con estas tres personas “pero no para lo que se me imputa”, y agregó: “Tengo que recurrir a intermediarios para concertar partidos que requieren sumas fijadas por su gestión, pero no quiero dar los nombres de dichos intermediarios para no aparecer como delator incluyendo nombres de personas conceptuadas”.

Su defensa fue endeble y el Tribunal lo castigó con dureza, ya que decidió “inhabilitarlo permanentemente por falta de ética para ser socio y dirigente de clubes afiliados a la AFA”. Además, suspendió a Unión “durante 8 fechas del programa oficial”. Tras la salida de Anello, asumió Carlos Guido Spina al frente de una junta de gobierno.

El diario El Litoral criticó duramente el fallo contra Unión: “El titular del club cometió actos de soborno y se le castigó severamente. Pero a la institución aún con más gravedad, pues al daño moral se sumó el enorme perjuicio material. En resumen, los platos rotos los pagará la institución, y en moneda de alto valor”.

“Las intenciones del Tribunal de Penas son nobles en pronunciarse contra un hecho detestable como es el soborno, pero no debe perjudicarse a las instituciones”, declaró Spina a El Orden. Desde el Tribunal alegaron que “según el artículo 353 del reglamento general, toda actitud reprochable de un miembro de la comisión directiva hace responsable a la institución”.

El 8 de marzo, el Tribunal sancionó a Banfield por un hecho de soborno cometido tres años antes. Tanto la entidad del sur de Buenos Aires como la santafesina intentaron, en vano, que se anularan las sanciones en distintas reuniones extraordinarias. El Taladro, al menos, pudo presentar una defensa. Al Tate ni siquiera se le permitió eso.

Según una columna de opinión publicada en El Litoral el 20 de marzo, “el Tribunal ha querido tapar el cielo con una mano con las sanciones a Banfield y Unión. Había necesidad de víctimas para satisfacer las exigencias del público que veía acomodos por todos lados, y resultaron elegidos Banfield y Unión, y a la entidad local ni siquiera se le concedió la posibilidad de defenderse”.

Después de una serie de reclamos, el Tribunal decidió que en vez de suspenderlo por ocho partidos (una pena de 16 puntos en aquella época) lo haría por seis (doce unidades), por lo que al finalizar el torneo de 1944 la AFA le realizó el descuento correspondiente al club de la Avenida. Anello siguió siempre de cerca la vida política del club, aunque no volvió a ocupar la presidencia.

* Publicada el 3 de noviembre de 2008 en Diario Uno y en el libro "Tiempo Recuperado".
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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