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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

1/3/09

Ya no tiene excusas

Gato Andrada dictadura

La desclasificación de los datos de los agentes del Batallón 601 confirmó que Edgardo Andrada, ex arquero de Rosario Central, Vasco Da Gama, Colón y la Selección Nacional, fue agente de la dictadura.

Por Nicolás Lovaisa

Esta vez no se trata de acusaciones de un ex represor caído en desgracia. Tampoco de denuncias judiciales anónimas. Edgardo Norberto Andrada, uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol argentino, ya no puede esconder su oscuro pasado. Aquellas pobres excusas que esbozó en una breve entrevista se desvanecieron por completo. “Me quieren incriminar, yo nunca fui agente del Ejército”, le respondió a este periodista hace poco más de dos años, intentando despegarse de las acusaciones de Eduardo Costanzo, procesado por crímenes de lesa humanidad en Rosario, y de una denuncia que lo apuntaba como “servicio del Ejército”. Hoy, su participación como colaborador de la última dictadura militar es innegable.

El Gato, que brilló en Rosario Central, Colón, Vasco Da Gama y la Selección Nacional, aparece entre los 4.300 agentes que trabajaron para el temible Batallón 601, el máximo organismo de Inteligencia del Ejército durante el terrorismo de Estado. En el caso de “Andrada, Edgardo N.”, tal como figura en la nómina, desde su lugar como Personal Civil de Inteligencia en el Destacamento 121, con sede en Rosario, la ciudad que lo vio nacer y donde es ídolo canalla. 

La lista lleva la firma del actual Jefe de Inteligencia del Ejército, César Milani, y fue entregada al juez Ariel Lijo por el titular del Archivo de la Memoria, Ramón Torres Molina. Según el documento, fruto de la investigación basada en los archivos desclasificados de las Fuerzas Armadas entre 1976 y 1983, el Gato era un “agente reunión”, es decir, parte del personal que era reclutado para infiltrarse en sindicatos, universidades, organizaciones políticas y sociales con el fin de recabar información.

La aparición de Andrada como PCI no sorprende, porque ya había datos concretos sobre su contribución con la Junta Militar que hundió al país en una profunda crisis económica, secuestró bebés y dejó miles de desaparecidos en apenas siete años. Lo que sigue llamando la atención es cómo fue capaz de mantener esa doble vida un deportista profesional de su nivel, que supo organizar su tiempo para entrenarse, dar entrevistas, atajar en Primera División y a la vez marcar gente.

Según pudo averiguar Un Caño, Andrada habría ingresado como PCI a fines de 1979 o principios de 1980, cuando se extinguía su vínculo con Colón. “Así haya ingresado el último día de 1983, el grado de sospecha sobre su actuación es igual de importante, porque el terrorismo se ejerció hasta el último día de la dictadura”, aseguró Jorge Pedraza, director de Investigación y Reconstrucción de la Memoria Histórica de la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe. “La gente que ingresó en esa fecha, probablemente lo haya hecho como una manera de legalizar las funciones que ya cumplían antes”, agregó Pedraza, quien reconoció que el rumor de que Andrada respondía a los Servicios de Inteligencia del terrorismo de Estado estuvo siempre presente.

El paralelo entre su carrera deportiva y los tiempos políticos del país también llama la atención. Andrada atajó en Central desde 1960 a 1969, cuando fue transferido al Vasco Da Gama. Ese año, fue espectador de lujo del gol número mil de Pelé. En el equipo brasileño fue titular indiscutido y llegó a ganar un título, en 1974. La Junta Militar comandada por Jorge Rafael Videla usurpó el poder en marzo de 1976, y a fines de ese año el Gato emprendió la vuelta, para atajar en Colón.

Radicado en Santa Fe, estaba cerca del Destacamento de Inteligencia 121, con sede en Rosario, al que respondía. “En el ambiente del fútbol siempre se comentó que él era servicio, pero son cosas difíciles de saber. Lo que sí te puedo decir es que nosotros no hablábamos delante de él de nada, ni siquiera de plata, porque sabíamos que le contaba todo a los directivos del club”, aseguró un ex compañero de Andrada en Santa Fe, quien prefirió no dar su nombre. “Lo que te puedo asegurar es que andaba armado, porque una vez vinieron unos hinchas al vestuario, se pusieron pesados, y él del bolso sacó una pistola, como si nada”, agregó.

En el Sabalero estuvo hasta 1979. Luego, jugó en Provincial, donde participó de la Liga Rosarina, y más tarde en Renato Cesarini, club con el que ganó los viejos torneos regionales y clasificó al Nacional de 1982, donde le puso fin a su carrera. En ese tiempo, según Eduardo Costanzo, Andrada participó de un secuestro emblemático: el de los militantes peronistas Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereira Rossi. El operativo se llevó a cabo el 14 de mayo de 1983, cuando ambos fueron “chupados” en el bar Mágnun, en pleno centro de la ciudad. En los días posteriores, sus cuerpos sin vida aparecieron en las cercanías de la ciudad de Zárate, Buenos Aires, donde (como prueba la autopsia que se les realizó) luego de ser sometidos a sesiones de golpes y picana eléctrica, fueron ejecutados.

Llama la atención la pasividad de Rosario Central respecto del tema. El Gato sigue siendo empleado del club y está a cargo, ni más ni menos, que de la “parte formativa” de las divisiones infantiles, ya que es el Coordinador de la Zona Sur. Según admitió José Grimolizzi, vocero de prensa de Central, el presidente del club, Horacio Usandizaga, “no va a hacer nada ni a opinar al respecto, porque son cosas en las que no se quiere meter”. La misma fuente dijo que Manuel, hijo del Vasco y hombre fuerte en el fútbol de esa entidad, tampoco tomará determinación alguna, “porque era muy chico en esa época del país”.

Por el momento, el Gato se mantiene al margen de las acusaciones y sigue esquivando las preguntas periodísticas. Pero las declaraciones de Costanzo, aquella denuncia judicial anónima que lo sindicaba como Servicio del Ejército y, finalmente, la confirmación de que fue un agente encubierto de la dictadura genocida, de a poco, van dejando en el olvido sus enormes condiciones como arquero y echan luz sobre un pasado que, ahora más que nunca, compromete cada vez más su presente y futuro.

* Publicada el 1º de marzo de 2009 en la revista Un Caño y en el libro "Tiempo Recuperado".
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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