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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

1/2/10

Suelto y en la AFA

Candioti dictadura

Alberto Candioti, ex dirigente y representante en AFA de Colón, actual asesor de Julio Humberto Grondona, está acusado del secuestro de Roberto Suárez durante la dictadura. Fue uno de los agentes del Batallón de Inteligencia 601 durante la represión ilegal.

Por Nicolás Lovaisa

Alberto Julio Candioti es, desde hace casi dos décadas, uno de los hombres más importantes dentro de la estructura de poder de la Asociación del Fútbol Argentino. Los que circulan sin credencial por los pasillos del edificio de calle Viamonte lo señalan, sin dudarlo, como la mano derecha de Julio Humberto Grondona, el dirigente que maneja los destinos de la pasión nacional desde 1979, y que supo cómo relacionarse con todos los gobiernos, democráticos o de facto, para permanecer en ese lugar.

Cultor del perfil bajo, una rápida búsqueda en internet casi no arroja datos sobre las funciones de Candioti en la entidad madre del fútbol argentino, pese al cargo que ejerce: asesor adscripto de la presidencia. Así figura en la última Memoria y Balance de la AFA, aprobada el pasado 22 de octubre.

Su única aparición pública a nivel nacional fue a mediados del año 2000. En esa ocasión, el mundo del fútbol se vio convulsionado por una denuncia contra Grondona impulsada por el diputado Mario Das Neves (hoy gobernador de Chubut), quien acusó a Don Julio y a los integrantes del Comité Ejecutivo de la AFA de “administración fraudulenta”. Candioti, en su rol de abogado de Grondona, por primera vez enfrentó los micrófonos de la prensa de Buenos Aires. Su defensa fue eficaz: la causa, como era previsible, terminó en la nada.

En Santa Fe, en cambio, participó activamente de la política de Colón. Se acercó al club en la década del ´80 a través de su amigo Francisco Paz, quien fue representante de los rojinegros en la AFA y luego estuvo a cargo de la secretaría Privada de la Nación durante los gobiernos de Carlos Saúl Menem. También se relacionó con Rubén Cardozo, el “Buscapié”, histórico dirigente del PJ en la provincia, quien encabezó un homenaje al presidente de facto Roberto Viola en 1981 y luego, en democracia, fue uno de los operadores políticos más importantes del menemismo en el interior del país.

A principios de la década del ´90, José Néstor Vignatti asumió la presidencia de Colón y se apoyó en Candioti, quien ya tenía peso en la AFA. Luego, en su segundo mandato, le dio la vicepresidencia primera. En esos años Colón logró el tan ansiado regreso a Primera División y, poco tiempo después, su primera clasificación a la Copa Libertadores de América. Sin embargo, la relación entre ambos no terminó bien. Con el tiempo, Candioti (o el Capitán, como lo llamaba Vignatti), comenzó a tener mayor protagonismo en la vida rojinegra y eso al “Gringo”, un dirigente personalista, que no delegaba demasiadas cosas en sus pares, no le gustó: forzó una reunión de Comisión Directiva en la que, por mayoría, se decidió la salida de Candioti de la institución.

En 2002, Candioti se convirtió en el primer y único opositor que tuvo Vignatti: fue candidato a presidente por la agrupación “555”, pero fue derrotado en los comicios del 16 de junio de 2002. “Con nivel nacional e internacional. Un presidente para ser campeón”, fueron algunos de los lemas de su campaña, que no lograron seducir al hincha sabalero.

Su nombre está relacionado con el mundo del fútbol, pero en los próximos días aparecerá vinculado a otro tipo de cuestiones. Menos populares, mucho más dolorosas. Sobre Candioti, ex Capitán del Ejército, pesa desde hace tiempo una denuncia anónima en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), a la que se sumó hoy la de un nuevo testigo. Ambas lo vinculan directamente con la desaparición de Roberto Daniel Suárez, un conscripto que realizaba el servicio militar en el Batallón de Anfibios 601, en Santo Tomé, y que desapareció en 1977, cuando Candioti se desempeñaba como Teniente Primero en esa dependencia.

Además, una lista del personal del Batallón 601, el organismo más importante de Inteligencia durante el terrorismo de Estado, revela que Candioti reportaba a esa dependencia.

Candioti 601 dictadura


Dos testimonios

Roberto Daniel Suárez es uno de los más de 135 soldados que fueron secuestrados mientras realizaban el servicio militar durante la dictadura. Suárez, que había militado en la Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista, fue incorporado el 6 de abril de 1977 a la Agrupación de Ingenieros Anfibios 601, con asiento en Santo Tomé.

El 1º de agosto de ese año salió del batallón para realizar una diligencia, por pedido de sus superiores: debía llevar una invitación por el aniversario del Batallón a un teniente, en la zona de la costanera santafesina. Esa mañana, una vecina lo vio subir a un colectivo de la línea 14: es lo último que se supo de él. Su madre, Olga, recorrió el mismo camino que tantas otras: ministerios, cuarteles, comisarías, iglesias. Nunca encontró respuestas.

La justicia también le dio la espalda. Unas semanas antes de la asunción de Raúl Alfonsín como presidente (es decir, más de seis años después de la desaparición de su hijo) el Juzgado Federal Nº 1 de Santa Fe, a cargo de Héctor Luis Tripichio, decidió “no hacer lugar a la presente acción de amparo presentada a favor de Roberto Daniel Suárez, en razón de no haber sido hallado el mismo”. La resolución lleva la firma del “Secretario Federal, Víctor Hermes Brusa”, condenado a fines de 2009 a 21 años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos en Santa Fe durante la dictadura.

Ya en democracia, la CONADEP recibió una denuncia anónima sobre la desaparición de Suárez. Según el legajo 1421 “se presenta un individuo, aparentemente que revistó como suboficial del Ejército, y manifiesta que, habiendo visto en el diario la foto de Suárez y la denuncia de su desaparición, comparece para decir que el mismo fue asesinado por el entonces Jefe de dicho Batallón Coronel José Tidio Lagomarsino de León, con su pistola calibre Nro. 9, con un tiro en la cabeza, complicando en el caso a los oficiales Candioti y De Gracia. Este suboficial denunció también que al cadáver lo envolvieron en una lona verde, lo subieron en una barcaza y cruzaron el río a una isla, regresando luego en la barcaza sin el cadáver”.

A este testimonio se sumó uno más a fines de 2009: el de un testigo que asegura que, según información que pudo recabar, fue el propio Candioti quien secuestró a Suárez, al interceptarlo en la zona de la costanera, en el momento en que descendía del colectivo. Según declaró en sede judicial, “Candioti, que era el contacto directo de Domingo Marcellini (imputado en la causa Brusa) en el Batallón 601, lo subió a Suárez cuando bajaba del colectivo”.

Pero además, aseguró que Mario Carmelo Ferger, único imputado en la causa por la desaparición de Suárez, fue dos veces amenazado por Candioti. “Ferger está dispuesto a hablar, pero tiene miedo porque es un tipo de setenta y pico de años, y teme por las amenazas que está recibiendo de Candioti”.

Ante esta situación, los familiares de Suárez esperan que el juez Reynaldo Rodríguez vuelva a requerir la declaración de Ferger, pero sobre todo que cite a Candioti, quien en el momento de la desaparición de Suárez era superior directo del único imputado, según consta en el Listado de Personal de Oficiales de la Agrupación de Ingenieros Anfibios 601 del año 1977.

Notas relacionadas:



* Publicada en febrero de 2010 en la revista Un Caño y en el libro "Tiempo recuperado".
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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