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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

7/10/11

Los amigos de Brusa

Brusa represión dictadura

Cuando estaba siendo juzgado por el Consejo de la Magistratura de la Nación, Víctor Brusa, condenado por crímenes de lesa humanidad, recibió un amplio respaldo de dirigentes deportivos de Unión, Colón y el CRAI, el club que siempre lo cobijó, pese a las denuncias en su contra.

Por Nicolás Lovaisa

A fines de la década del ’90, los medios locales comenzaron a hacerse eco de las denuncias contra Víctor Hermes Brusa, el Juez Federal que fue condenado a 21 años de prisión en diciembre de 2009 por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar. La participación de Brusa como una de las piezas del esquema de la represión ilegal en Santa Fe venía siendo denunciada desde mucho antes por organismos de derechos humanos, ex detenidos y algunos periodistas, como Juan Carlos Tizziani y Ana Fiol. La impunidad que le brindaban sus fueros y las leyes del olvido comenzó a desaparecer luego de un accidente que lo tuvo como protagonista.

El 9 de noviembre de 1997 Brusa conducía su lancha por la Laguna Setúbal y atropelló al guardavida Miguel Pedernera. Lejos de detenerse para socorrerlo, decidió seguir. El juez no debe haber imaginado que ese día comenzaría su final. “Pedernera fue rescatado dos metros debajo del agua, con el cráneo fracturado. Con la misma velocidad con que le pasó por encima, la lancha que lo atropelló siguió de largo. El conductor, dijeron testigos, era un hombre que se parecía al entonces juez Víctor Brusa, el mismo que figura en los registros de la Conadep como cómplice de torturas durante la dictadura”, publicó Página 12 en aquellos días.

Brusa se convirtió en el primer juez destituido por el Consejo de la Magistratura, que lo encontró culpable de cuatro cargos. En primer lugar, de “haber instigado al personal de Prefectura Naval para que lo desincrimine de los hechos", y de haber omitido “tomar las medidas pertinentes, ya que al conocer el accidente a escasos minutos del mismo no actuó con la premura profesional que correspondía". "Su única preocupación fue librarse de su responsabilidad", enfatizaron los jueces en la sentencia.

Mientras era juzgado por el Consejo de la Magistratura, muchos santafesinos salieron a ofrecerle su respaldo. Lo hicieron a pesar del accidente y de las denuncias en su contra por haber presenciado sesiones de tortura durante los años de plomo y obligar a los detenidos a firmar confesiones bajo tormento. Se juntaron más de 900 firmas, aunque muchas de ellas ni siquiera tenían un nombre y mucho menos un número de documento al lado, como para corroborar su veracidad. Sorprendió, entre ellas, la aparición de dos dirigentes vinculados a Colón: Eugenio Marcolín, ex presidente, y Leolpoldo Hilbert, quien acompañó en diferentes momentos las presidencias de José Vignatti y Germán Lerche.

De todas maneras, el apoyo más importante para Brusa llegó desde el rugby, y más precisamente desde el CRAI, el club de rugby de Ateneo Inmaculada, la escuela más exclusiva de la ciudad. Brusa fue entrenador del CRAI durante la década del ´70, mientras se desempeñaba como juez y visitaba los centros clandestinos de detención para tomar declaraciones. De hecho, participó de una recordada gira que ese club realizó por Sudáfrica en 1979. Esa delegación estuvo presidida por Julio Alberto Tejerina, ex diputado nacional por la Unión Cívica Radical, dirigente de la Unión Santafesina de Rugby y también de la Unión Argentina. Fue uno de los primeros en prestar su firma para destacar “la honorabilidad y el buen crédito con que cuenta el Dr. Brusa en el seno de la sociedad”. Su hijo, del mismo nombre, también rubricó ese documento. Fue jugador del CRAI y es actualmente uno de los vocales titulares de la institución. 

También expresaron su apoyo Daniel Peloso y Carlos Nallín, quienes fueron dirigidos por Brusa, y hoy ocupan los cargos de vocal titular y capitán general, respectivamente. Peloso fue, además, presidente de la Unión Santafesina, mientras que Nallín llegó a dirigir el seleccionado femenino de rugby de la Argentina.

Más allá de este apoyo voluntario, Brusa propuso una lista de 104 testigos que debían responder dos preguntas ante el Consejo de la Magistratura: “Si conocen al Dr. Víctor Hermes Brusa, Juez Federal de Santa Fe” y “si pueden referirse al crédito que éste goza en la ciudad de Santa Fe”. La nómina estaba encabezada por el ex Arzobispo de la ciudad, Monseñor Edgardo Storni, condenado a ocho años de prisión por abuso sexual, quien pasa sus días en la tranquila localidad cordobesa de La Falda. Brusa pensó que Storni saldría a respaldarlo, pero el religioso contestó por escrito y no aportó demasiado en su defensa: “Nunca he tenido trato frecuente  y personal con él ni con su familia. He escuchado versiones a favor y en contra, no teniendo yo conocimiento directo acerca de la verdad real; y nada puedo decir de las opiniones entrecruzadas a su respecto, en razón de no ir más allá de comentarios”.

De los “convocados” por Brusa, pocos salieron a despegarse. Lo hicieron el entonces intendente de la ciudad, Horacio Rosatti (PJ); el ex presidente de la comisión investigadora del Banco Provincia, Alfredo Nogueras y el constitucionalista José María Benvenutti. 

El lugar número 29 de la nómina fue para Francisco Paz, ex representante de Colón en la Asociación del Fútbol Argentino.  “Pancho” fue quien llevó a ese lugar a Alberto Julio Candioti, actual asesor adscripto de la presidencia de la AFA, denunciado por la desaparición de un conscripto durante la dictadura. Paz estuvo a cargo de la Secretaría Privada de la Nación durante los gobiernos de Carlos Saúl Menem, fue interventor del PJ de Capital Federal y mantenía una estrecha amistad con Eduardo Menem. También trabajó junto a Saúl Bouer durante su gestión como intendente de Buenos Aires.

Augusto Borlle, quien fue dirigente de Unión en distintos períodos en los últimos años, fue ubicado por Brusa en el lugar 58. Fue sobreseído en 2004 por una causa que se conoció en los medios como “UPCN-Ropa de trabajo”, en la que se investigaba “la conformación de una estructura, supuestamente creada con el sólo fin de defraudar al fisco nacional, con la utilización de fondos públicos que habrían sido obtenidos a través de la firma de un acuerdo con la Unión de Personal Civil de la Nación”. 

En esa causa también fue investigado Alberto Maguid, histórico líder de ese gremio que, desde fines de la década del ’80, tuvo indisimulables lazos con la barrabrava Rojiblanca. Maguid, hoy diputado provincial por el PJ, también fue uno de los que debía testificar sobre “el concepto social” de Brusa: fue el número 102 de la lista. Un lugar más abajo, Brusa ubicó a Jorge Molina, actual vicepresidente primero de Unión, vicepresidente segundo del Partido Justicialista de Santa Fe, secretario adjunto de UPCN y natural sucesor de Maguid en el sindicato.

Un nombre que se repite entre los que enviaron la nota al Consejo de la Magistratura para defender a Brusa y los presentados por el propio juez para que declarasen a su favor, es el del abogado Leopoldo Luis Hilbert. Allí, en el lugar 61, aparece quien fuera asesor legal del ex presidente Vignatti, impulsor de la fallida candidatura a presidente Sabalero de Alberto Candioti en 2002, vicepresidente primero de Lerche y, en las últimas elecciones, apoderado legal de la lista que impulsaba a Gustavo Abraham, finalmente derrotado por Lerche. Su coherencia ideológica no se discute: en las internas del PJ en la provincia, celebradas el pasado 22 de mayo, fue el apoderado legal de la lista que lideró Juan Carlos Mercier, ex Ministro de Economía, Hacienda y Finanzas de la provincia durante la dictadura, y Ministro de Hacienda durante los dos mandatos de Carlos Reutemann.

La lista de testigos era demasiado extensa y el Consejo de la Magistratura le solicitó a Brusa que le diera un orden de prioridad: “El número de testigos podrá ser limitado en razón al plazo previsto por el artículo 115 de la Constitución Nacional y a lo que dispone el artículo 26, inciso 4, de la ley 24.937. En tales condiciones, hace saber a la defensa que deberá establecer el orden en el que los testigos propuestos deben ser examinados”.

Rosatti, que había cuestionado su inclusión en la nómina, pasó del puesto 42 al 105. Los dirigentes deportivos, en cambio, subieron abruptamente en las preferencias del ex Juez: Paz ascendió cinco lugares (24), Borlle 13 (45) al igual que Hilbert (48), mientras que Molina creció cincuenta puestos en la consideración de Brusa y quedó en el lugar 53. Ninguno de ellos llegó a declarar en el proceso, aunque bien vale una aclaración: según se desprende de los expedientes judiciales, estaban dispuestos a hacerlo, porque ninguno se excusó ante el Consejo, como sí lo hicieron otros. 

“Como yo me negaba a firmar la acusación, el doctor Brusa amenazaba con que los guardias volverían a interrogarme. Los presos que estaban en las otras celdas me confirmaron que ése era el procedimiento habitual: torturas, declaraciones forzadas, interrogatorio de Brusa que se transformaba en una nueva sesión de tortura si era necesario”, declaró José Schulman, una de las víctimas del ex juez. Un testimonio que alcanza para condenar el apoyo que recibió de la dirigencia deportiva santafesina.
Brusa, la dictadura y Colón

Fue secretario del juez Fernando Mántaras en la provincia de Santa Fe durante la dictadura militar. Presenció sesiones de tortura, tomó declaraciones en centros clandestinos de detención (en la comisaría 4ª y en la Guardia de Infantería Reforzada) y obligó a los detenidos-desaparecidos a firmar testimonios obtenidos en la tortura, amenazándolos con que si no firmaban serían maltratados de nuevo. Muchos ex detenidos denunciaron haberlo visto en centros de detención clandestinos. Fue procesado por crímenes de genocidio y tortura por el Juez Baltazar Garzón en España. En diciembre de 2009 fue condenado a 21 años de cárcel. Fue socio de Colón desde el 16 de marzo de 1983 hasta abril de 2001, tiempo en el que tuvo siempre su platea anual. No se le quitó su condición de socio siquiera cuando Baltazar Garzón pidió su extradición. Tampoco cuando se convirtió en el primer Juez destituido por el Consejo de la Magistratura.

Plantel del CRAI que realizó una gira por Sudáfrica en 1979. Abajo, en el medio, Brusa.

* Publicada en octubre de 2011 en el libro "Tiempo Recuperado".
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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