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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

4/3/13

Sólo le faltaba el patrullero

Daniel Mendoza narcotráfico

El “Tuerto” Mendoza, procesado por producir y comercializar cocaína, tenía una sirena policial en el domicilio en el que había montado una cocina de drogas. De estrecha relación con los uniformados, participó de una operación para deslegitimar a Norma Castaño, quien denunciaba sus vínculos con la policía santafesina. El rol de Hugo Tognoli.


Por Nicolás Lovaisa

La escena se vivió en la intersección de las calles Los Jazmines y Las Encinas, en Colastiné Norte. La rutina del lugar se interrumpió el 12 de julio de 2012 con la llegada de personal de la Dirección General de Prevención y Control de las Adicciones (ex Drogas Peligrosas). En cuestión de minutos se desmanteló una cocina de cocaína y se secuestraron casi 14 kilos de esa sustancia. Además, se produjo la detención del dueño del domicilio, Daniel Francisco Mendoza, alias “El Tuerto”.

Según consta en el expediente judicial, se secuestraron “una licuadora, 3 botellas de acetona, una botella de éter, una botella de ácido clorhídrico, una botella de hidróxido de amonio, una balanza, una prensa de hierro, una estufa y una lámpara infrarroja, elementos que componen lo que vulgarmente se conoce como cocina”. 

También se incautó pasta base de cocaína, marihuana, siete teléfonos celulares, un revólver calibre 32, documentación de diferentes vehículos y de otro domicilio. Hasta allí, nada que sorprenda dentro de una cocina de estupefacientes, salvo por un detalle: entre los elementos que se secuestraron se destaca “una baliza y sirena portátil imantada, de las usadas por las fuerzas de seguridad”. Es decir: el “Tuerto” Mendoza, procesado por producir y comercializar cocaína, tenía en su poder una sirena de las que podemos ver encima de cualquier patrullero santafesino.

Una posible respuesta es que se trata de un elemento que puede conseguirse sin tener, necesariamente, vínculo con la fuerza. Pero si algo queda claro de la lectura de diferentes expedientes judiciales es que la relación de Mendoza con un sector de la policía era muy buena.

“El Tuerto se quemó”

Hay un detalle que llama la atención en cuanto al allanamiento que se realizó en el domicilio de Mendoza: se llevó a cabo el 12 de julio de 2012, apenas unas semanas después de que José Luis Baella se fuera de la DGPCA para asumir como Jefe de Delitos Complejos de la Unidad Regional XV, de Coronda. El dato no es menor, porque Baella fue procesado por la justicia por encubrir el accionar de Mendoza, a sabiendas de que protegía a un narco 

Mientras Baella estuvo en la ex Drogas Peligrosas denunció a Mendoza como un “delivery de drogas”, en un operativo plagado de irregularidades. Sin embargo, mientras tanto visitaba la casa de “El Tuerto” en un vehículo oficial de la DGPCA: un corsa color champagne con vidrios polarizados, patente HER 858. No sólo que concurría al domicilio en el que luego se desbarató la cocina de cocaína, sino que está probado que se reunía con Mendoza.

Para el fiscal federal Walter Rodríguez, la relación entre Baella y Mendoza es clara: “Se desprende un repetido comportamiento de relevancia jurídico penal, cual es el favorecimiento personal (de Mendoza) a quien ayudó para eludir investigaciones del Poder Judicial y del Ministerio Público Fiscal, frustrando el avance de las mismas por omisión del cumplimiento de sus funciones, con evidente ánimo de lucro y dada su condición de funcionario público”.

La pregunta que puede hacerse es porqué cae un narco que, evidentemente, contaba con protección policial. Una respuesta posible es que Mendoza les sirvió hasta que su actividad se hizo demasiado visible y comenzó a ser un problema para quienes lo protegían. Quizás por eso Mendoza cayó recién después de que Baella se alejó de la DGPCA. “El Tuerto se quemó”, confió una fuente policial para graficar la caída de la cocina de cocaína, incluido su dueño.

Hoy, Mendoza está procesado por “producción, fabricación, extracción o preparación de estupefacientes” y “comercio con estupefacientes”, en una causa en la que el fiscal federal Rodríguez pidió la elevación a juicio. Por su parte, Baella, al borde del juicio oral, afronta las acusaciones de “encubrimiento agravado” de Mendoza, “incumplimiento de los deberes de funcionario público” y “partícipe necesario de coacciones” contra Norma Castaño, titular de Madres Solidarias (ver nota relacionada).

La relación entre Baella y Mendoza deja en claro que esa sirena policial que se encontró en el domicilio de “El Tuerto” no estaba allí por casualidad. Más bien parece demostrar cuál era el grado de complicidad entre un narco y la policía.





* Publicada el lunes 4 de marzo de 2013 en Revista Posta.
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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