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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

1/5/13

Spahn para rato


Desde 2009, el pasivo de Unión se duplicó y el principal acreedor es el actual presidente, que irá por la reelección en junio. En ese contexto, parece imposible la aparición de una lista opositora. El equipo tiene un pie y medio en la “B” Nacional. En cuatro años, cuatro técnicos y 44 refuerzos.

Por Nicolás Lovaisa

“En general recibimos el apoyo de la gente. Hay un sector de la hinchada que sabe que estamos mal en lo deportivo, pero también sabe que vamos bien en lo institucional, en lo económico, en infraestructura y en el resto de las actividades. A nadie le gusta este momento, pero estando bien en otros aspectos lo deportivo en algún momento se puede revertir”, afirmó Luis Spahn hace unas semanas, en una entrevista con LT10. Es un discurso recurrente: la pésima campaña de Unión, la peor de su historia y una de las peores de un equipo en Primera División, no le dejan alternativas y lo obligan a admitir que el equipo pena en la máxima categoría del fútbol argentino mientras intenta acomodarse para la próxima temporada en la “B” Nacional. Pero a la vez se jacta de una gestión prolija, que se encargó de acomodar los números de la institución y que dan paso a un futuro superador.

Sin embargo, un simple repaso por los últimos balances de la institución dejan algunos interrogantes y ponen en jaque algunas afirmaciones. En 2009, cuando Spahn asumió la conducción del club, el pasivo era de 17.881.563,74 pesos. El propio Spahn y quien luego fue su vicepresidente primero, Jorge Molina, levantaron la mano en la Asamblea avalando esos números. El activo, en aquella ocasión, fue de 20.257.064,67 pesos.

El año pasado se aprobó el último balance, con un pasivo de 29.339.454,52 pesos. Es decir que, en cuatro años al frente del club, el pasivo se incrementó en un 64,08 por ciento. Por su parte, el activo también creció: un 58,59 por ciento hasta alcanzar los 32.126.407,87 pesos.
Ese incremento del activo en más de un 70 por ciento corresponde a la adquisición de pases de futbolistas que, como se sabe, no tienen cotizaciones fijas sino que van cambiando de acuerdo a su nivel y los vaivenes de un mercado que hoy está casi paralizado. Unión compró distintos porcentajes de Juan Pablo Avendaño, Nicolás Correa, Brahian Alemán, Matías Soto Torres (a préstamo en Olimpo de Bahía Blanca) y Diego Jara. Esos cinco jugadores, más los formados en inferiores, representan el capital futbolístico de Unión hoy.

Para ser más precisos: hasta el año 2009 el pasivo del club era de 18 millones de pesos. En cuatro años de gestión de Spahn ese pasivo trepó hasta los 29 millones y, según datos que pudo recabar Posta, en el próximo balance superaría los 35. Es decir que el pasivo de la institución se duplicó en el período 2009/2013.

La vergonzosa campaña de Unión en la temporada hizo caer también a Spahn en varias contradicciones, con diferencia de días. El 19 de marzo, tras las únicas dos victorias del Tate en el año, ante Boca y Tigre, sacó pecho en La Red y, reivindicando sus aciertos, disparó:  “Perafán, Bianchi y Cosaro son los jugadores que yo quise traer”. El 10 de abril, en diálogo con LT10, admitió que el peor error había sido “la elección de refuerzos”. Repartió culpas con el cuerpo técnico y se sinceró al decir: “nosotros también insistimos con algunos refuerzos y fracasamos”.

En lo futbolístico, en apenas cuatro años contrató cuatro técnicos, uno por temporada: Fernando Alí, Frank Darío Kudelka, Nery Alberto Pumpido y Facundo Sava. Además, incorporó 44 refuerzos, un promedio de once por campeonato. En el mismo período debutaron 17 juveniles: hoy sólo Nicolás Bruna y Emanuel Brítez (tuvo su presentación hace apenas dos meses) son titulares.

De cara a las elecciones de junio hay un detalle que no puede ser pasado por alto y que hace prácticamente imposible la aparición de una lista opositora: el principal acreedor de Unión hoy es Spahn. Según las fuentes que uno consulte, el dirigente puso en la institución entre 12 y 16 millones de pesos. Si a eso se le suman las obras en el estadio y el inminente descenso, la pregunta es: ¿quién estaría dispuesto a asumir el mando de un club descendido, sin un plantel definido, con más de la mitad de las obras por hacer y cuyo principal acreedor es, justamente, su ex presidente? La respuesta cae de madura: nadie.

* Publicada el 1º de mayo de 2013 en Revista Posta.
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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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