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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

6/5/14

La UNL no da respuestas y mantiene a un espía de la dictadura en un alto cargo

Frillocchi Dictadura UNL

Desde 2010 se sabe que César Frillocchi fue agente del Batallón 601. El 20 de marzo un grupo de organizaciones le solicitó a la Universidad Nacional del Litoral que tome medidas, pero no hubo respuestas. Frillocchi ingresó a la casa de altos estudios en abril de 1976, un mes después del golpe. En mayo de ese año la UNL expulsó a 30 alumnos; seis de ellos continúan desaparecidos. Hoy se desempeña como Director de la Sección Diplomas. Para la Junta Militar el control de las universidades era clave, tal como lo demuestran sus actas.

Por Nicolás Lovaisa

El 1º de enero de 2010 el gobierno nacional decidió desclasificar los nombres de los agentes del Batallón 601, el organismo de inteligencia más importante de la dictadura militar. Desde ese día se sabe que César Luis Frillocchi fue un "agente reunión". Eso significa que su función era infiltrarse en organizaciones políticas, sindicales y estudiantiles para recabar información que luego pasaría a manos de las fuerzas represivas.

Frillocchi Dictadura UNL
El nombre de Frillocchi, en la lista de los 601.
La importancia que tuvo la inteligencia durante los años de plomo fue reflejada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación al confirmar las condenas en el Juicio a las Juntas. En el fallo sostuvo que los imputados “en su calidad de comandantes en Jefe de sus respectivas fuerzas ordenaron una manera de luchar contra la subversión terrorista”, que en primer lugar consistía en “capturar a los sospechosos de tener vínculos con la subversión, de acuerdo con los informes de inteligencia”.

Cuando se supo que Frillocchi había formado parte del 601 el abogado Horacio Coutaz, actual Secretario de Derechos Humanos de la provincia, le solicitó a la Universidad Nacional del Litoral que explique cuál había sido su labor allí. "Frilocchi no sólo era agente secreto, sino que su labor en inteligencia estaba dentro del campo estudiantil, era efectiva de calle y riesgosa, como surge de su legajo”, afirmó Coutaz en esa oportunidad, sin obtener respuestas. Frillocchi usaba otros dos nombres en aquellos años: Carlos Leandro Fittipaldi y Carlos Lucas Fernández.

En septiembre de 2013 el periódico Código 3000 publicó una investigación sobre la represión en las universidades durante los años de plomo, en la que demostró que todas las casas de altos estudios del país se mantenían informadas entre sí de las actividades de sus alumnos, en una suerte de Plan Cóndor Universitario

Es precisamente en ese contexto que Frillocchi ingresa a la UNL, en abril de 1976, cuando el interventor militar, Coronel José Núñez, lo designó para que trabaje en la Sección Alumnado de la Facultad de Ingeniería Química, desde donde tenía libre acceso a los legajos de los estudiantes. Un mes después, la Universidad decidió la expulsión de 30 alumnos, de los cuales seis continúan desaparecidos.

El 20 de marzo de este año, en el marco de las actividades por los 38 años del golpe militar, un grupo de organizaciones solicitó una audiencia con el rector de la universidad, Albor Cantard, a quien le pidieron "que la UNL separe de su cargo sin ninguna dilación a Cesar Luís Frillocchi, por todo lo que representa su presencia" y que "se constituya como querellante para que este represor sea juzgado y condenado como corresponde".

Más allá de las objeciones morales, hay también razones legales para que la UNL separe inmediatamente de su cargo al ex espía de la dictadura: Frillocchi nunca declaró su cargo en el Ejército, "ocultando así una incompatibilidad que lo ubicó durante muchos años en la ilegalidad, lo que le permitió, no sólo usufructuar ascensos y sueldos que no le habrían correspondido sino, más gravemente aún, aprovecharse de información personal reservada de los estudiantes y demás miembros de la comunidad académica para su trabajo de agente de inteligencia", según afirma el documento que le fue entregado a Cantard.

A 50 días de aquel petitorio, la UNL sigue sin dar respuestas y Frillocchi sigue siendo Director de la Sección Diplomas.

Frillocchi Dictadura UNL
La firma de Frillocchi, como actual Director de la Sección Diplomas de la UNL.
Frillocchi Dictadura UNL
Frillocchi, en una cena de fin de año de la UNL, detrás de las principales autoridades.

La dictadura en las aulas

La Junta Militar comandada por Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti apuntó, desde un primer momento, a controlar las universidades. El mismo 24 de marzo de 1976 hicieron hincapié en "la fijación de una política educacional en todos los órdenes y niveles basada en la disciplina y un contenido Nacional y Cristiano" y, por supuesto, "la supresión de toda actividad política partidista en todos los niveles". El objetivo era, en definitiva, "satisfacer la realización del ideal de persona y sociedad que responda a una concepción cristiana del hombre y de la vida".

El 29 de marzo la dictadura sancionó las "Disposiciones de emergencia para las universidades" bajo la ley 21.276. “Queda prohibido, en el recinto de las Universidades, toda actividad que asuma formas de adoctrinamiento, propaganda, proselitismo o agitación de carácter político o gremial, docente, estudiantil o no docente”, afirmaba el artículo 7. En el 12 dejaba en claro que era “incompatible con el ejercicio de la docencia universitaria o funciones académicas que les sean correlativas, todas aquellas actividades que se aparten del propósito y objetivos básicos fijados por el proceso de Reorganización Nacional”.

En el acta número 3 de la Junta, del 25 de agosto, se insiste en que "no hay autonomía universitaria", que la "libertad académica está restringida" y que "la policía permanecerá en las casas de Estudio hasta que razones de seguridad así lo aconsejen".

Acta de la Junta Militar, del 25 de agosto de 1976.
También hay un "análisis" de las "falencias" que presentaba la educación argentina: entre ellas "la ruptura de las cadenas de valores tradicionales" y la falta de "orientaciones positivas en el orden doctrinario".

Para paliar esa crisis, era fundamental la educación "moral y religiosa según nuestra tradición cristiana, promoviendo el amor y el respeto a la Patria, a la familia y al prójimo, así como el sentido de la propiedad individual, de libertad y de justicia".

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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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