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Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

12/5/14

Spahn, el "buen administrador"


Irrumpió en la vida de Unión como el empresario exitoso que iba a ordenar la economía de la institución. En cinco años su gestión triplicó el pasivo, inició una obra que no sabe cuándo ni cómo terminará, contrató 5 técnicos, incorporó 60 refuerzos y no le dio jamás lugar a las inferiores en el plantel profesional. El Tate quedó casi afuera de la pelea por el regreso y ni siquiera parece haber armado una base para la próxima temporada, que otorgará diez ascensos entre 22 equipos y que, sin embargo, asoma como "un duro torneo", según expresan integrantes de la CD fuera de micrófono.

Por Nicolás Lovaisa

Dos derrotas consecutivas, a manos de rivales inesperados, comienzan a darle lugar a un previsible final de torneo para Unión: Brown de Adrogué y Boca Unidos de Corrientes dejaron al equipo casi afuera de la pelea por el ascenso y desnudaron las falencias de una comisión directiva que armó un plantel a gusto y placer de un entrenador al que decidieron despedir tras la primera rueda.

Los errores de una dirigencia que desde mediados de 2012 dilapidó la categoría están más expuestos que nunca: en 40 días desarmaron un plantel que había logrado el ascenso y la permanencia para armar otro que cumplió la peor campaña en toda la historia de Unión, con peor racha (26 sin ganar) incluida. La excusa de haber cuidado "la economía" de la institución en ese lapso se desvanece cuando uno observa los números: se gastaron 9 millones de pesos más en el plantel del descenso que en el anterior.

Tras un Inicial 2012 penoso, en el que se lograron apenas 7 puntos, el futuro estaba claro: a esa altura Unión ya estaba descendido y debía utilizar el Final 2013 para intentar sacarse de encima contratos altos y, en caso de no poder hacerlo, al menos darle minutos a los jugadores del club (los de inferiores y los de su propiedad) para armar una base de cara al torneo de la "B" Nacional. No ocurrió nada de eso: de manera inexplicable el presidente Luis Spahn no intervino y en esas 19 fechas Facundo Sava decidió que vistieran la Rojiblanca futbolistas que, se sabía, en junio de 2013 se irían de Santa Fe.

Luego del descenso, el error de cada temporada dijo presente otra vez: cumplir a rajatabla los deseos del entrenador de turno (en este caso Sava) a la hora de los refuerzos. De los 11 que llegaron al club sólo dos de ellos venían con continuidad en la temporada anterior: los arqueros Daniel Islas y Matías Castro. El resto, con varios meses sin fútbol. Algunas decisiones fueron insólitas: se incorporó a Maximiliano Laso, que venía de jugar en la segunda división del fútbol rumano, y a Pablo Mattos, que no había logrado consolidarse como titular en Sarmiento de Junín, en la Primera "B" Metropolitana. Ambos con contratos muy por encima del de Nicolás Bruna, que en junio podría quedar libre.

Unión terminó la primera rueda a 10 puntos del ascenso y a 5 del descenso. Se fue Sava y, en la desesperación por encontrar un respaldo que había empezado a perder, Spahn contrató a Leonardo Madelón, ídolo de los hinchas. El DT se hizo cargo de un plantel que no armó, perdió a Daniel Islas y a Nicolás Correa, titulares indiscutidos, y se reforzó como pudo: sólo acertó con Leonardo Sánchez. Una serie de buenos resultados arrimaron al Tate a la pelea, pero no alcanzó. La sensación es que al equipo le alcanzó la nafta para esto. Y que en las 5 fechas que restan Madelón debiera hacer lo que Sava no hizo: darle minutos a los que quiere que se queden y a los que vienen de abajo. El resto, afuera.

Spahn, el "buen administrador"

Uno de los elogios que suele recibir el presidente Rojiblanco de algunos de sus pares de comisión directiva, y también en algunos medios, es que llegó a Unión para ordenar a un club que estaba "en ruinas" y que durante su gestión la entidad se "ordenó económicamente". En realidad, Spahn puso muchísimo dinero en la institución: sería bueno saber cuánto y si Unión debe devolverlo con o sin intereses. Y si bien es cierto que es elogiable que un empresario aporte dinero, eso no lo convierte en un "buen administrador".

Spahn tomó el club en 2009 con un pasivo de 17.881.563 pesos. Eso fue lo que se aprobó en la Asamblea de Socios en la que él mismo fue uno de los que levantó la mano para acompañar el balance. A su lado estaba Jorge Molina, el socio político que eligió para llegar a la presidencia, con quien luego se distanció y que se ha convertido en un enemigo con el que, parece, nada lo hubiera unido nunca.

En el último balance, aprobado en 2013, el pasivo es de 54.380.396 pesos, más del triple (un 204 por ciento de aumento). De manera insistente, y con algunas contradicciones en distintas entrevistas periodísticas, Spahn intentó demostrar que el pasivo recibido fue en realidad de 28 millones de pesos. Lo curioso es que en ninguno de los tres balances que se presentaron antes durante su gestión se hizo alguna mención al respecto. Pero sí en ese momento, posterior al descenso y donde más se incrementó la deuda, que aumentó casi un 70% respecto a 2012.

Así se incrementó el pasivo de Unión, en pesos, según los balances oficiales de la institución:

- 2003   14.965.057 pesos (último año gestión Malvicino)
- 2004   15.808.220 pesos (gestión Citroni)
- 2005   16.200.000 pesos (gestión Citroni)
- 2006   18.888.889 pesos (gestión Malvicino-Molina)
- 2007   22.054.460 pesos (gestión Malvicino-Molina)
- 2008   16.607.568 pesos (gestión Vega)
- 2009   17.881.563 pesos (gestión Vega-Ponce)
- 2010   22.024.136 pesos (gestión Spahn)
- 2011   23.141.058 pesos (gestión Spahn)
- 2012   32.126.720 pesos (gestión Spahn)
- 2013   54.380.396 pesos (gestión Spahn)


Unión Spahn Pasivo
El pasivo de Unión, en pesos, de 2003 a 2013, según los datos oficiales del club.
Si se tiene en cuenta la cotización del dólar oficial, en 2003 la deuda era de 5.344.663 dólares; en junio de 2009 ascendía a 4.699.490 dólares y al cierre del último balance 10.079.776 dólares. Es decir que, si tomamos en cuenta la moneda estadounidense, el pasivo durante la gestión Spahn creció un 114 por ciento.

Utilizando como referencia la cotización del dólar según el Banco Nación en el momento del cierre del ejercicio de cada balance (30 de junio) el pasivo se incrementó de la siguiente manera en moneda estadounidense:

-2003   5.344.663 dólares (último año gestión Malvicino)
-2004   5.304.771 dólares (gestión Citroni)
-2005   5.586.206 dólares (gestión Citroni)
-2006   6.093.190 dólares (gestión Malvicino-Molina)
-2007   7.114.431 dólares (gestión Malvicino-Molina)
-2008   5.463.105 dólares (gestión Vega)
-2009   4.699.490 dólares (gestión Vega-Ponce)
-2010   5.625.577 dólares (gestión Spahn)
-2011   5.603.161 dólares (gestión Spahn)
-2012   7.076.370 dólares (gestión Spahn)
-2013   10.079.776 dólares (gestión Spahn)


El pasivo en dólares, de 2003 a 2013, teniendo en cuenta la cotización de esa moneda al cierre de cada balance.
En el medio de su gestión se iniciaron las necesarias obras de ampliación del 15 de Abril. Se habló de la inauguración de la primera parte para principios de 2013. A mediados de 2014 aún no se concretó y no hay fecha probable. Si bien es cierto que la economía de los clubes no atraviesa un buen momento, es la comisión directiva, puntualmente el presidente, quien debe decidir en qué momento se inicia una obra y hacerse cargo de un posible error de cálculo. La economía del país y los socios que no abonaron los palcos que se comprometieron a pagar son una variante que se debe tener en cuenta. La responsabilidad de la demora o la imposibilidad de continuar las obras no puede justificarse ante esas circunstancias, porque la persona en la que los socios depositan la confianza a la hora de tomar decisiones es el presidente. Y la conducción de una institución debe evaluar posibles imprevistos.

Muchos refuerzos, pocos juveniles

Desde que asumió la presidencia Spahn armó cinco planteles: para eso incorporó 60 refuerzos, un promedio de 12 por año, superior al de la gestión de Germán Lerche en Colón. En el mismo período contrató a cinco entrenadores, es decir, uno por año. Los refuerzos que rindieron, en promedio, son muy pocos.

Spahn Unión refuerzos
Los refuerzos de la gestión Spahn, temporada por temporada.
Mientras Unión pagaba 60 refuerzos hubo 24 debuts de juveniles en el primer equipo. El poco lugar que se les dio está claramente reflejado en las estadísticas: sólo 10 de ellos tuvieron en cinco años más de 10 partidos como titulares, mientras que ocho jamás tuvieron la chance de mostrarse desde el inicio de un encuentro. Doce, la mitad de ellos, tuvieron menos de 450 minutos en cancha, es decir, cinco partidos, exactamente lo que falta para la finalización del torneo. El gran “éxito” fue Juan Ignacio Cavallaro, hoy en San Lorenzo, por quien se pudo obtener un rédito económico. El otro fue Fausto Montero, que debutó como profesional en el último partido del interinato de Ariel Catinot, pero se consolidó en el torneo del ascenso. 

Spahn juveniles Unión
Los 24 juveniles que debutaron durante la gestión Spahn.
La cosecha de puntos en sus cinco años de mandato también fue muy pobre: Unión jugó 189 partidos, en los que obtuvo 62 victorias, 61 empates y 66 derrotas, por lo que logró 247 puntos sobre 567 que puso en juego, es decir, el 43,56 por ciento de efectividad.

En esta estadística no se tiene en cuenta la pésima actuación del Tate en la Copa Argentina, de la que fue eliminado en primera fase en tres ediciones consecutivas, siempre a manos de equipos de categorías inferiores: cuando estaba en Primera División lo dejaron afuera Chacarita (que ese año descendió a la "B" Metropolitana) y Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay (de mala campaña en el Argentino "A"), mientras que en esta temporada cayó a manos de Juventud Unida de San Luis, del Argentino "A".

Spahn Unión campaña
La campaña de Unión durante la gestión Spahn, con el detalle de cada DT.
Las malas decisiones que se tomaron en el inicio de esta temporada a la hora de conformar el plantel deberán ser subsanadas en el siguiente receso, más allá de que la intención sea bajar la cantidad de incorporaciones. Se irán, seguramente, muchos jugadores que deberán ser reemplazados. Mucho más si se tiene en cuenta que en el próximo torneo, en apenas cuatro meses, ascenderán 10 equipos sobre 22. O, para ser más precisos, 5 sobre 11, ya que habrá dos zonas. La dirigencia Tatengue sabe que, en esos meses, el ascenso ya no será un deseo, sino una obligación. Y que en caso de no conseguirlo no será "una mala campaña más", sino probablemente el fracaso más grande en la historia de la institución.

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Nicolás Lovaisa

Autor del libro "Tiempo recuperado", sobre las relaciones entre la dictadura y el fútbol en Santa Fe. Hago radio en La Red y Nacional Santa Fe. Escribo para Infojus Noticias.

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