¿Puede alguien manejar una red de trata desde la cárcel? Sí, puede. Así lo demostró Juan Ramón Rojas, alias Pollo, quien cumple una condena en la cárcel de Las Flores por el delito de trata de personas: según comprobó la justicia, Rojas sometió a dos jóvenes (una de ellas menor de edad) oriundas de Coronda y Recreo para entregarlas a una red de prostitución en Buenos Aires. En aquella ocasión recibió la pena de 17 años de prisión, en una causa en la que se aplicó por primera vez la renovada ley de trata de personas.
Según la causa judicial, la joven de 19 años sufrió “amenazas físicas, psicológicas y vejaciones” para obligarla a ejercer la prostitución. Las órdenes las impartía Rojas, desde la cárcel, por teléfono. Al ser informada de esta situación, la Secretaría de Asuntos Penitenciarios proporcionó varios aparatos celulares que habían obtenido de requisas previas en los pabellones. De los mismos surge que Rojas no sólo se comunicaba con su pareja sino también con su hija, a quien también daba indicaciones para someter a la víctima.
Nota principal:
Carne de camión.
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* Publicada el 21 de julio de 2013 en Código 3000 y Redacción Santa Fe.

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