Cuando asumió la presidencia de Colón,
en 2006, Germán Lerche se apoyó en sus compañeros de militancia radical que lo
habían acompañado en su intento por ser concejal en 2005. Siete años después,
el Sabalero sufre a la peor gestión de su historia. Varios familiares y amigos
de la Comisión Directiva pasaron a ser empleados del club.
“Volver a empezar” fue el nombre elegido
por Germán Lerche para la lista con la que intentó acceder a una banca en el
Concejo Municipal en 2005. Una nómina compuesta por militantes de la Unión
Cívica Radical que compitió en esas primarias dentro del Frente Progresista
Cívico y Social. No le fue nada bien: sacó apenas 6.174 votos que, por supuesto,
lo dejaron fuera de la pelea.
Un año después fue electo presidente de
Colón. El apoyo de Luis Hilbert (quien hoy aparece como posible candidato
presidencial) y las críticas de José Vignatti, el gran elector sabalero, a la
lista que encabezaba Gustavo Abraham, fueron vitales para su triunfo.
Del fracaso electoral que le impidió
llegar al Concejo nació lo que sería el mayor logro de su vida: convertirse,
casi sin proponérselo, en el presidente rojinegro. Lerche se formó en la
política desde muy chico: arrancó su militancia en la escuela de comercio
Domingo Silva. Fundó junto a otros estudiantes el Frente de Estudiantes
Radicales Secundarios, en la línea interna de la Junta Coordinadora Nacional,
cuyo referente era Luis “Changui” Cáceres. Estuvo al frente de la Juventud
Radical en la ciudad y en la provincia y presidió el comité departamental del
partido.
Entendió que para gobernar Colón, un
mundo que desconocía por completo, debía hacerse fuerte: para eso acudió a sus
correligionarios. Su mesa chica la conformaron siempre Rubén Moncagatta y los
hermanos Marcelo y Fernando Maglianesi, todos afiliados al radicalismo. De
hecho Marcelo fue el cuarto candidato de la lista en la que Lerche intentó ser
concejal. Otro punto que los une, además de la trayectoria compartida en la
UCR, es su presencia en la administración pública, repartidas entre el
Honorable Concejo Municipal, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Comercio, el Ministerio de Gobierno y Reforma del Estado de la provincia y la
Universidad Nacional del Litoral. A ellos se sumó Pedro Eusebio, uno de los
pocos directivos que aún hoy responde a Lerche. Así fueron dejando de lado a
dirigentes de peso que fueron presentando sus renuncias en los primeros años de
gestión.
Moncagatta, quien desde hace tiempo está
enfrentado a Lerche, intenta despegarse de una gestión que lo tuvo, siempre,
como protagonista principal. Fue delegado en UPCN y miembro de la conducción
nacional de la Organización de Trabajadores Radicales. Fue el gran responsable
del desembarco de Lerche en Colón. Luego se sintió desplazado.
Tal como reflejó Posta en su edición anterior, la situación económica de Lerche cambió de manera evidente tras su
asunción como mandamás sabalero. La última vez que cobró un sueldo fue en junio
de 2007, es decir, un año después de hacerse cargo del club: fueron 463 pesos
del Honorable Concejo Municipal de Santa Fe, donde ya no concurría a trabajar.
Hasta ese momento sus mayores logros profesionales habían sido asesorar
jurídicamente a las comunas de Alejandra, Recreo y San Jerónimo del Sauce.
Desde que es presidente dice que “dejó de ganar plata” (en una entrevista con
Olé del 16 de agosto de 2012), pero sin embargo se mudó a un exclusivo country
y maneja dos autos de alta gama modelo 2013.
Además, hay una serie de gastos poco
claros que no se condicen con la situación económica de un club al que le
descontaron seis puntos por una deuda de 802.000 dólares que se originó en
2007, que le debe siete meses de sueldo a algunos jugadores, que tiene sus
cuentas embargadas por un juicio millonario y que ve cómo su pasivo se agiganta
día a día.
A la compra de una camioneta de lujo pormás de 50 mil dólares (cuya foto fue publicada en el último número de Posta)
que es utilizada para “trasladar árbitros”, según explicó Eusebio a radio La
Red 96.7, se supo ahora que Colón rescindió un contrato de alquiler de un
departamento ubicado en Puerto Madero, el lugar más caro del país. ¿Para qué
necesita el Club Atlético Colón de Santa Fe un departamento en la zona más
exclusiva de la Argentina? ¿Qué directivos lo frecuentaron y con qué fin? Si
allí se cerraron negociaciones beneficiosas para la institución, no se ven
reflejadas en los balances.
Otro aspecto discutible es la
contratación, por parte del club, de familiares directos o personas muy
relacionadas a hombres de la actual gestión. Aquí no se cuestiona la idoneidad
de los mencionados para ocupar esos cargos, sino la dudosa ética en la elección
por parte de la Comisión Directiva, teniendo en cuenta su vinculación con ellos.
Según pudo comprobar Posta, el hijo de
un importante dirigente pasó a formar parte del plantel de empleados a
principios de 2010. Actualmente integra el cuerpo técnico. Casi a la par de él,
otros dos se convirtieron en asalariados de la institución rojinegra: el hijo
de un directivo de bajo perfil y el sobrino de otro que siempre prefiere los
medios de Buenos Aires para expresarse. Ambos se desempeñan en las divisiones
inferiores. Además, un ex integrante de aquella nómina de concejales que
encabezó Lerche en 2005 ingresó como empleado en 2006.
Notas relacionadas:
* Publicada el 1º de noviembre de 2013 en Revista Posta y Redacción Santa Fe.

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