A
mediados de 2012 Mario Rossini, titular de Bolsafe Valores, liquidó bonos que
estaban destinados a los acreedores de una quiebra. Así, un millón y medio de
pesos fueron a parar a manos de la obra social de la Universidad Nacional del
Litoral que, a diferencia de otros "ahorristas", pudo recuperar su “inteligente
inversión”.
Antes de su
detención y
a lo que sería el inicio de la “Causa Bolsafe”, Mario Rossini cometió un
ilícito por el que hoy está tras las rejas y que, además, fue el punto de
partida para la lo que el titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica
y Lavado de Activos (Procelac), Carlos Gonella, calificó como “el
delito de fraude económico más importante de Argentina”.
En aquel momento el juez en lo Civil y
Comercial de la Quinta Nominación, Diego Aldao, llevaba adelante el proceso de
quiebra de “Tool Research Argentina S.A.”, una empresa que se dedicaba a la
fabricación de motocompresores herméticos para refrigeración. En su mejor
momento, entre la planta ubicada en Sauce Viejo y la de Rosario llegó a tener
1200 empleados, exportaba productos a distintos puntos de Latinoamérica y el
continente asiático. Con la apertura de las importaciones, en la década del 90
comenzó su debacle. Tras la quiebra, 400 obreros quedaron sin trabajo, con un
promedio de edad de 50 años.
A partir de ese momento se abrió una causa
judicial, impulsada por los trabajadores, para poder cobrar una indemnización.
Recién en 2011, 14 años después del inicio del reclamo, el Estado Nacional se
hizo cargo de una deuda que la Comisión Nacional de Energía Atómica mantenía
con la empresa: 2.555.852 pesos.
Para la efectivización del pago, según
consta en la causa judicial que se tramitó en los juzgados locales, “se sugirió
utilizar el mismo procedimiento utilizado para la percepción y distribución de
títulos de la deuda pública en los autos Incidente de Cobro de Títulos de la
Deuda Pública en autos Tool Research Argentina SA s/Quiebra”.
Fue así que los títulos se depositaron “en
un agente autorizado” para lo cual “se propuso a la firma Bolsafe Valores SA
con domicilio en calle San Jerónimo 2005 de esta ciudad”.
Una vez aprobado el “Proyecto
Complementario de pago en dividendo de títulos” (es decir, qué cantidad de
dinero le correspondería a cada trabajador) el beneficiario del dividendo podía
optar por ordenar a Bolsafe Valores “que proceda a acreditárselos en una cuenta
comitente a su nombre o bien le impartirá la orden de venta y pago en dinero de
su producido”. También podía “optar por transferirlos a otro agente”.
Desde el juzgado se cumplieron todos los
pasos para que los dividendos de la quiebra fueran a parar a manos de los
trabajadores. Sin embargo, cuando en el mes de noviembre se aprobó el proyecto
de distribución presentado por la sindicatura y se libró el oficio a Bolsafe
Valores, ese dinero ya estaba en manos de la Obra Social de la Universidad
Nacional del Litoral.
Un
inversionista con suerte
A diferencia de muchos ahorristas que
vieron cómo Bolsafe Valores caía y se quedaba con su dinero, la Universidad
Nacional del Litoral (el centro de poder de la Unión Cívica Radical en Santa
Fe) pudo, apenas unos meses antes del estallido, retirar sus fondos y cerrar su
cuenta.
El 11 de abril de 2012 se depositaron en la
subcuenta comitente 9652 “la cantidad Bonos de Consolidación en Moneda
Nacional, 7ma. Serie, Valor Nominal 2.555.852 pesos más la cantidad de
203.635,97 pesos correspondientes a sus servicios financieros de renta que se
encontraban en el Registro N° 5800/429092000 abierto a nombre de autos
caratulados TOOL RESEARCH ARGENTINA S.A. S/CONCURSO PREVENTIVO (HOY QUIEBRA) y
a la orden de ese Juzgado”.
Exactamente un mes después, el 11 de mayo,
BV Emprendimientos ordenó a través de Valfinsa Bursatil la venta de 1.531.672
Bonos de Consolidación 7ma serie en pesos, “propiedad de quiebra Tool Research
Argentina S.A.”, que producen el monto de 1.449.817 pesos.
El mismo día, BV Emprendimientos, otra vez
a través de Valfinsa Bursátil, ordenó otras dos operaciones: 125.000 pesos se
transfirieron a una cuenta del Banco Galicia mientras que 1.320.701 pesos fueron
destinados para comprar 260.000 Boden 2015 en dólares.
La empresa BV se quedó con 3390 de esos
bonos y le transfirió los restantes (256.610) a la Obra Social de la
Universidad Nacional del Litoral, el 14 de mayo de 2012. Diez días más tarde,
la UNL trasladó todos sus valores negociables a la cuenta comitente 106624,
compuestos de la siguiente manera:
-256.610 Boden 2015 en dólares
-36.800 Boden 2012 en dólares
-407.639 Step Up 2038 en pesos
-407.639 Step Up 2038 en dólares
Esos 256.610 Boden 2015 en dólares, comprados
con fondos que fueron sacados de manera ilegal de una cuenta destinada a
pagarle dividendos a los trabajadores de Tool Research, según la cotización oficial
de ayer representan 3.027.998 pesos. No sólo eso: si la UNL no se desprendió de
ellos, cobró como renta desde mayo de 2012 hasta hoy 44.906,75 dólares. Los ex
obreros de la empresa quebrada, en cambio, nada.
El 13 de agosto de 2012 la obra social de
la casa de altos estudios cerró su cuenta comitente. Antes, claro, pudo
recuperar el dinero que había invertido en Bolsafe Valores. Lo hizo a costa de
un grupo de trabajadores que desde 1997 reclaman por la quiebra de una empresa,
y justo antes del estallido que derivó en la detención de Mario Rossini y el
inicio de una causa que hoy tiene en la mira no sólo a la estructura de Bolsafe
Valores, sino también a Mercado de Valores del Litoral y el Banco Galicia como
partícipes necesarios de la estafa.
¿Es normal que alguien como Rossini, que durante años supo cómo administrar el dinero para no quedar expuesto ante la justicia, tome dinero de una cuenta judicial para girárselo a un “ahorrista”, conociendo los riesgos de esa maniobra? La respuesta la da una fuente vinculada a la causa: “Rossini hizo eso sabiendo que estaba dejando huellas y no le importó. Sabía lo que estaba por venir. Podía dejar a algunos ahorristas del otro lado y a algunos no. Evidentemente eligió no dejar del lado de los que reclaman a la UNL. La pregunta, en todo caso, es por qué tomó tal riesgo con la UNL”.
¿Es normal que alguien como Rossini, que durante años supo cómo administrar el dinero para no quedar expuesto ante la justicia, tome dinero de una cuenta judicial para girárselo a un “ahorrista”, conociendo los riesgos de esa maniobra? La respuesta la da una fuente vinculada a la causa: “Rossini hizo eso sabiendo que estaba dejando huellas y no le importó. Sabía lo que estaba por venir. Podía dejar a algunos ahorristas del otro lado y a algunos no. Evidentemente eligió no dejar del lado de los que reclaman a la UNL. La pregunta, en todo caso, es por qué tomó tal riesgo con la UNL”.

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