En el pabellón 1, donde murieron cuatro personas, confundieron a Roberto Díaz con uno de los que estaba señalado para morir. Se salvó porque uno de los agresores lo reconoció: "No, ese no, es el plomero", dijo.
Los internos del pabellón 7, que llevaron adelante hace un mes la matanza de 14 internos rosarinos, buscaron a sus víctimas una por una, celda por celda, por nombre y apellido.
Sin embargo, muchos de ellos no conocían a quienes buscaban. En el pabellón 1, donde culminó la tragedia, con cuatro muertes, los asesinos se metieron buscando a Juan Ramón Díaz, pero por error, ingresaron a la celda de Roberto Díaz. Cuando iba a ser ultimado, uno de los agresores lo reconoció: “No, ese no es, es el plomero”, dijo, por lo que pudo salvar su vida.
Nota principal:
* Publicada el 12 de mayo de 2005 en Notife.

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