Esa fue la insólita defensa de Carlos Marín, ex tesorero de Colón,
durante la indagatoria por la causa que investiga la presunta administración
fraudulenta en la entidad sabalera. Sostuvo que esos cheques en blanco “luego
eran avalados por Marcelo Maglianesi y el presidente Lerche”.
Por Nicolás Lovaisa
Carlos Marín se sentó frente al juez Darío Sánchez y escuchó cuáles son
los hechos que se le atribuyen: violación de los deberes a su cargo, uso
abusivo de los poderes y autoridad investida como Tesorero de Colón,
haber defraudado y perjudicado económicamente a la institución, entre otros.
Eligió apuntar contra otros directivos, aunque su declaración no hizo más que
dejar en claro que no cumplió su función: como tesorero, se dedicó a firmar “cheques
en blanco”. “Yo lo hacía porque me decían que después lo avalaba el secretario
del club, Marcelo Maglianesi, y el presidente Lerche. El que estaba arriba
mandaba. Yo iba todas las mañanas al club, firmaba lo necesario, lo que los
gerentes me pedían, y me iba a trabajar”, respondió el martes, en la sede de
tribunales.
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| Parte de la declaración de Marín ante la justicia. |
El juez le preguntó si sabía que su firma aparecía en la compra de un
microscopio que costó 19.000 dólares. El dinero debía salir del bolsillo de Lerche,
Maglianesi y Ariel Garcé, ya que era parte de la acción social para suspender
el juicio, en el marco de la causa por la destrucción de la Virgen de Guadalupe. El microscopio fue donado, tal como
estaba previsto, a la fundación Mateo Esquivo. Pero en lugar de Lerche,
Maglianesi y Garcé, pagó “la víctima”, el club.
Según Marín, Lerche no le dijo para qué era ese dinero. “De ninguna
manera, no me lo dijo. Repudio la acción y si se pudiera legalmente reabriría
el caso para que la pena sea mayor por no haberla cumplido. Seguramente la
firma mía en ese cheque fue de los tantos que firmaba en blanco”, precisó. Cuando la economía de Colón comenzó a complicarse y la bicicleta
financiera de Lerche explotó, sostuvo que tanto él como la contadora María
Belén Quillici le pedían que dejara de emitir cheques. “Nos humillaba y nos
contestaba que éramos unos lúmpes”, rememoró.
Consultado sobre su posible participación en la firma de los contratos de
algunos refuerzos, en los que se habría pagado una comisión más alta de lo
habitual a algunos representantes, contestó: “Los contratos de jugadores los
firmaban Germán Lerche y el secretario del club, con intervención del gerente (Ricardo)
Lavini, que era la persona que tipeaba los contratos en AFA”.
El magistrado quiso saber también por qué su firma aparece en dos transferencias por 950 mil dólares, para las que Colón abrió una cuenta en el Interaudi Bank, con sede en los Estados Unidos. Sólo respondió que “creía” que
había tenido que ver con la transferencia de Sebastián Prediger, pero no
recordaba más. Sí recordó, en cambio, un viaje a la financiera Alhec Group
(propiedad de Carlos Rivera, pero siempre vinculada a Julio Grondona) para
retirar 450 mil dólares que abonaron al empresario Julio Baldi, por la compra
del predio que hoy Colón posee a la vera de la autopista Santa Fe – Rosario.
Confirmó que fue uno de los destinatarios de las 210 líneas de celulares que pagó Colón durante la gestión Lerche. “Todo el movimiento de teléfonos,
gastos, gastos de comida, viajes, ropa, era manejado por Lavini unipersonalmente”,
agregó.
Sobre el ingreso por estacionamiento, informó que quien estaba a cargo
era “el Sr. Klecha, que cobraba todas las entradas y me rendía a mí el importe,
que luego se destinaba a los gastos del día de partido”. Claudio Daniel Klecha
declaró en sede judicial, como testigo, el 10 de agosto de 2015. Ese día
sostuvo que entregaba la recaudación completa del estacionamiento a Marín, que
no le cobraba a la barrabrava por órdenes de Rubén Moncagatta y que los dirigentes “hacían asados con carne destinada a la pensión”.
Por último, y pese a su condición de dirigente, dijo que ignoraba que
Colón pagaba el alquiler de un departamento en Puerto Madero, destinado, por
contrato, a Germán Lerche y su familia. “Cuando nos enteramos que Lerche había
alquilado un departamento en Puerto Madero, la versión que nos dio es que como
él y Chemes iban muy seguido a AFA costaba menos que un hotel, pero nunca dijo
que el departamento lo pagaba el club. De eso me enteré cuando me fui”.


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