La rescisión del contrato del FPT no
sólo les quitará a los hinchas la gratuidad de los partidos, sino que
también aumentaría la brecha de ingresos entre los clubes más poderosos y
los menores, como ocurre en la despareja liga española.
“Más vale que está bueno que se pueda
ver”, dijo Mauricio Macri durante la campaña electoral en la que
finalmente se impuso sobre Daniel Scioli. Se refería al Fútbol para
Todos, al que cuestionó por la “utilización política” del mismo, pero
prometió darle continuidad. De hecho, tras su asunción, el Secretario
General de la Presidencia, Fernando De Andreis, fue más contundente: “El
fútbol va a seguir siendo gratis para todos”. Esa promesa, como otras,
se desvaneció en apenas unos meses. El que quiera ver fútbol deberá
pagar. De eso ya no hay dudas.
Macri entiende que un gran porcentaje
de los argentinos no tolera que el Estado destine recursos al fútbol.
El histórico desmanejo de la Asociación del Fútbol Argentino no hizo más
que fortalecer la percepción de que el dinero que vaya allí terminará,
irremediablemente, en manos de algún dirigente corrupto. Por eso el
gobierno entiende que no pagará un costo político por su decisión. Sin
embargo, eso no significa que habrá más jardines, hospitales ni
escuelas, cálculo absurdo que se hizo durante estos años, cuestionando
el dinero que iba al FPT. Las partidas antes destinadas a la compra de
los derechos televisivos del fútbol volverán a manos de los principales
medios de comunicación del país. De hecho, sólo durante 2016 (primer año
de gestión de Macri), Clarín recibió en concepto de publicidad oficial
423 millones de pesos más que en 2015 (último año de gestión de Cristina
Fernández de Kirchner). El gasto total previsto para publicidad oficial
en el presupuesto 2017 es 13% más alto que en 2016.
La discusión más importante no es si
el fútbol debe ser televisado de manera gratuita o no, sino cómo se
repartirá a partir de ahora el dinero de la televisión. El Fútbol para
Todos tuvo una virtud indiscutible: un reparto más equitativo respecto
al anterior esquema que lo coloca, además, entre los más justos, en
comparación con las principales ligas del mundo. Durante 2016, Boca y
River cobraron del FPT $6.663.874 mensuales. Detrás de ellos se ubicaron
Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez con $5.081.103. En un tercer
escalón, los restantes 24 equipos percibieron $3.785.967. Esto quiere
decir que el que menos cobró percibió al menos un 56% respecto de los
que más cobraron.
El problema es que el horizonte
deseado parece ser “La Liga de las Estrellas”, tal como se conoce al
torneo español. De hecho, en mayo del año pasado, quien arribó al país
para impulsar la Superliga fue Javier Tebas, presidente de la Liga de
Fútbol Profesional, que organiza ese campeonato. Se trata, sin lugar a
dudas, del certamen más desigual del planeta. El reparto del dinero de
la TV es lisa y llanamente vergonzoso. En la temporada 2015/2016
Barcelona y Real Madrid fueron, obviamente, los que más cobraron: 140
millones de euros cada uno. El tercero, Atlético de Madrid, un 49% de
ese monto: 69 millones. El último, Las Palmas, apenas 27,7 millones, un
19,78% de lo percibido por azulgranas y merengues. En Italia, Juventus
fue el que más recibió: 103,1 millones. En el otro extremo estuvieron
Carpi y Frosinone, con 22 millones, un 21,33% de lo cobrado por la
Vecchia Signora. En Alemania, Bayern Munich se llevó 71,9 millones. El
que menos cobró en la Bundesliga fue el SV Darmstadt 98: 22,7 millones,
un 31,57% respecto al líder.
El ejemplo a seguir debiera ser la
Premier League, donde la distribución de los ingresos generados por los
derechos televisivos es mucho más justa. En la 2015/16 Arsenal recibió
131,2 millones y se ubicó en lo más alto de esa tabla. El último fue
Aston Villa, con 86,6 millones, un 66% de lo cobrado por los Gunners. De
los 20 equipos de la Premier, 17 cobran al menos un 70% de lo percibido
por el conjunto londinense.
Para los clubes, el ingreso de la
televisión es absolutamente relevante. En el caso de Unión y Colón, por
ejemplo, sin tener en cuenta los ingresos extraordinarios (por ejemplo,
ventas de futbolistas), de sus últimos ejercicios económicos se
desprende que el dinero del FPT representó el 32,40 por ciento de los
recursos ordinarios de los rojiblancos, y el 34,05 en el caso de los
rojinegros, teniendo en cuenta los ingresos totales por TV, cuota
societaria, venta de palcos, plateas y entradas. La discusión que hay
que poner de relieve es esa: cómo repartirá la AFA, de ahora en más, el
dinero. La invitación a Tebas y la cada vez más gravitante influencia de
Daniel Angelici no parecen ser buenas señales. El viejo anhelo de Macri
de convertir a los clubes en sociedades anónimas, tampoco. Si el nuevo
esquema es igual de desigual que el español y los clubes no pueden pagar
salarios ¿qué mejor momento que ese, una crisis, para impulsar en
nombre de la eficiencia y la transparencia el desembarco de las SA en
reemplazo de las asociaciones civiles sin fines de lucro?
* Publicada el 2 de marzo de 2017, en Redacción Rosario.

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